¿Aló...? ¿Ahora todos han descubierto que faltan viviendas?

Los mismos partidos que hoy prometen miles de casas llevan décadas gobernando y cobrando del dinero público. La pregunta es inevitable: si tenían la solución, ¿por qué no la aplicaron antes?

Por El Faro
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¿Aló...? ¿Ahora todos han descubierto que faltan viviendas?
Foto: DARÍO ADANTI - https://alternativaseconomicas.coop/

Algo curioso está ocurriendo en Canarias. De repente, todos los partidos políticos hablan de vivienda. Unos prometen promociones públicas, otros suelo para construir, otros miles de nuevas casas y algunos hasta presentan planes urgentes para combatir la emergencia habitacional.

La última en sumarse a esta carrera es la alcaldesa de Mogán que ha anunciado nuevas actuaciones para incrementar la oferta de vivienda en el municipio.

Y la pregunta surge sola.

¿Dónde han estado todos durante los últimos veinte o treinta años?

Porque la falta de vivienda no apareció la semana pasada. Tampoco llegó con esta legislatura. Ni siquiera con la anterior. Es un problema que lleva décadas creciendo mientras los distintos partidos se iban turnando en ayuntamientos, cabildos, Parlamento y Gobierno de Canarias.

Lo más llamativo es que muchos de los que ahora se presentan como los salvadores de la situación llevan años viviendo de la política y gestionando dinero público. Han sido concejales, consejeros, alcaldes, parlamentarios o presidentes. Han tenido presupuestos, competencias y capacidad para actuar.

Y, sin embargo, aquí estamos.

Con jóvenes que no pueden emanciparse, trabajadores que no encuentran alquileres asequibles y familias obligadas a dedicar una parte desproporcionada de sus ingresos para poder tener un techo.

La realidad es tozuda. Si hoy faltan viviendas no es porque falte suelo. Canarias dispone de suelo. Lo que ha faltado durante años es planificación, ordenación y voluntad política para poner ese suelo al servicio del interés general.

Durante demasiado tiempo se bloquearon desarrollos urbanísticos, se eternizaron los trámites y se permitió que el mercado se fuera estrechando hasta convertir el acceso a la vivienda en un lujo para muchos ciudadanos.

Ahora, curiosamente, todos tienen prisa.

Ahora aparecen los anuncios, las ruedas de prensa, las promesas y las cifras millonarias. Ahora todos quieren construir viviendas. Justo cuando los ciudadanos están más desesperados y cuando se acercan nuevos ciclos electorales.

No es la vivienda la que ha entrado de repente en la agenda política.

Es el voto.

Porque quienes hoy prometen resolver el problema son, en gran medida, los mismos que durante años tuvieron la responsabilidad de evitarlo.

Y esa es una factura política que no debería prescribir jamás.

Cuando todos prometen construir viviendas al mismo tiempo, quizá la pregunta no sea quién las va a hacer. Quizá la verdadera pregunta sea quién impidió que se hicieran cuando todavía estábamos a tiempo.

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