¿Aló, alcalde? ¿Me pone un anuncio gratis?
La competencia más dura para los medios ya no es Internet. Es la propia Administración
Hay algo que no termino de entender.
Abres una barbería, una clínica, una mercería, una tienda deportiva, un gimnasio o un supermercado en Telde. A los pocos días aparece el alcalde, algún concejal, el fotógrafo municipal, la nota de prensa y, si hay suerte, hasta la televisión pública. Resultado: promoción gratuita para un negocio privado.
Y mientras tanto, los medios de comunicación, las radios, las televisiones locales, los periódicos digitales y las empresas publicitarias miran la escena con cara de tontos.
Porque resulta que aquello por lo que nosotros cobramos para sobrevivir, otros lo están regalando con recursos públicos.

Que un alcalde visite un negocio es normal. Que una administración convierta cada apertura comercial en una campaña de promoción permanente ya es otra cosa.
Luego llegan las lamentaciones cuando cierra una radio, desaparece una televisión local o un periódico reduce plantilla. Se preguntan qué está pasando con los medios de proximidad. Pues quizá habría que empezar por preguntarse quién les está quitando parte de su mercado.
Porque la publicidad no nace en los árboles.
Cada peluquería, restaurante, gimnasio o comercio que recibe promoción institucional gratuita es un anunciante menos para quienes vivimos de vender espacios publicitarios. Y cuando el sector público entra a competir gratis en ese terreno, la batalla está perdida desde el principio.
Lo más curioso es que las administraciones presumen de apoyar a las pymes mientras contribuyen, directa o indirectamente, a debilitar a otras pymes: las del sector de la comunicación.
Y así seguimos.
Concejales inaugurando negocios.
Televisiones públicas promocionándolos.
Y los medios locales preguntándose cuándo llegará el día en que alguien inaugure también nuestra supervivencia.
