Cadena humana en Salinetas exige la retirada de las jaulas marinas por la crisis ambiental

Cadena humana en Salinetas exige la retirada de las jaulas marinas por la crisis ambiental

Casi un centenar de personas —vecinos, usuarios de las playas, colectivos sociales y representantes políticos— participaron este sábado en una cadena humana en el paseo marítimo de Salinetas para reclamar la retirada de las jaulas marinas situadas frente a la costa de Telde, señaladas como origen de la grave contaminación que afecta al litoral desde octubre.

La movilización, convocada por la Plataforma por un Litoral Limpio y aplazada anteriormente por la borrasca Emilia, recorrió el paseo desde las 11.00 horas con pancartas, consignas contra Aquanaria y camisetas negras en señal de luto por el estado del mar.

La protesta contó con el apoyo de Greenpeace, que instaló una mesa informativa y recogió firmas contra la acuicultura industrial. La organización recordó que las jaulas están a unos 350 metros de Melenara, una distancia prohibida por el PROAC. Su portavoz en Canarias, Irene Sánchez Lasso, calificó la situación de “insostenible” y pidió el desmantelamiento inmediato de las instalaciones y transparencia institucional.

La crisis ambiental comenzó a mediados de octubre con manchas aceitosas, peces muertos y malos olores en Salinetas y Melenara, extendiéndose después a 15 playas del este y sur de Gran Canaria. La mortandad afectó al 40% de las lubinas de una explotación de Aquanaria —unas 2.500 toneladas—. La empresa atribuye el episodio a un vertido industrial, mientras parte de la comunidad científica apunta a un colapso interno por acumulación de materia orgánica y falta de oxígeno.

Colectivos vecinales denuncian dos décadas de episodios de mala calidad del agua y pérdida de biodiversidad, y critican la falta de coordinación institucional. Las organizaciones ecologistas advierten de que la acuicultura intensiva cerca de la costa agrava los impactos por restos de pienso, heces y productos químicos, especialmente con el aumento de la temperatura del mar.

Como alternativa, Greenpeace defiende modelos sostenibles como la pesca artesanal, el cultivo de algas y la acuicultura terrestre de bajo impacto. En Gran Canaria ya se desarrollan proyectos como ALGASAL+, ATL.A.HUB y Ocean Gardens, que prevé una granja modular de algas de 40.000 m².

detelde.es