Cuando la denuncia se convierte en confesión: el día que se habló de dinero negro en el Pleno

La expresión utilizada por un concejal —ex alcalde de Telde, y ex director general del Gobierno de Canarias— abre una grieta política y administrativa que va mucho más allá del Carnaval

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Cuando la denuncia se convierte en confesión: el día que se habló de dinero negro en el Pleno

 

El Pleno de Telde vivió el pasado viernes un momento que jamás debería haberse producido en una institución pública: un concejal, Héctor Suárez, afirmó en sede plenaria que en la Gala Drag del Carnaval se habrían realizado pagos con dinero negro.

No dijo “dinero en efectivo”, que es perfectamente legal si está registrado.
No dijo “metálico”, que cualquier administración puede utilizar siguiendo los procedimientos.
Dijo dinero negro, una expresión que implica directamente ilegalidad, opacidad y contabilidad paralela.

Y lo dijo alguien que ha sido director general de Infraestructuras Turísticas del Gobierno de Canarias, es decir, un cargo que conoce —o debería conocer— al detalle cómo funciona la administración y qué términos jamás deben pronunciarse sin pruebas, sin precisión y sin responsabilidad.

Una acusación que revela más de quien la pronuncia que de lo denunciado

La denuncia original, realizada por Aran Armas (Drag Equinox) en un programa de radio local, hablaba de sobres y retrasos en los pagos. Pero fue Suárez quien elevó el asunto a un nivel completamente distinto al introducir en el debate institucional la expresión dinero negro.

Y aquí está el verdadero problema:
quien conoce la administración sabe que el efectivo puede ser legal, pero el dinero negro nunca lo es.

Por eso, que un concejal utilice ese término en un Pleno no describe un hecho:
describe una cultura, una forma de entender la gestión pública y una ligereza extremadamente peligrosa.

Peña esquiva la respuesta, pero la palabra ya quedó registrada

El alcalde evitó responder a la cuestión de fondo y recurrió al habitual “y tú más”, desviando la atención hacia mandatos anteriores.
Pero la palabra ya estaba dicha.
Y una vez dicha, no hay retrovisor que la borre.

Porque no se trata de si hubo sobre o no.
No se trata de si el Carnaval pagó tarde o temprano.
Se trata de que un concejal afirmó públicamente que se manejó dinero negro en un evento municipal.

Y eso, en política, es dinamita.

La gravedad institucional es evidente

En la administración pública:

• El efectivo es legal si está registrado.
• Los pagos en metálico son legales si pasan por intervención.
• Los premios pueden abonarse en mano si cumplen los procedimientos.


Pero el dinero negro no es un método de pago.
Es un delito.

Por eso, lo verdaderamente inquietante no es la denuncia en sí, sino la naturalidad con la que un cargo público utilizó esa expresión en un Pleno municipal.

Una frase que nunca debió pronunciarse

Lo normal, lo responsable, lo técnicamente correcto habría sido decir:
“dinero en efectivo”.

Pero se dijo dinero negro.
Y cuando un concejal con experiencia en la administración habla así, el problema no es solo lo que denuncia.
El problema es lo que revela.

Por El Cernícalo