Las bibliotecas son imprescindibles y merecen todo el reconocimiento. En eso hay poco debate. Lo que sí genera discusión es que, tras años al frente de Cultura, Juan Martel vuelva a recurrir a grandes discursos sobre pensamiento crítico y libertad cultural sin explicar qué proyectos culturales de calado ha dejado para el municipio.
Porque cuando los ciudadanos hacen balance, encuentran numerosas fiestas, conciertos, ferias y celebraciones. Actividades legítimas y necesarias, sin duda. Pero cuesta más identificar iniciativas culturales capaces de transformar la ciudad, proteger su patrimonio o impulsar de forma duradera a los creadores locales.
La cuestión no es hablar de cultura. La cuestión es hacerla. Y ahí surge una pregunta que cada vez se escucha con más frecuencia en la calle:

¿De qué cultura nos habla exactamente Juan Martel? Porque fiestas hemos visto muchas; cultura, bastante menos.
