29 de Agosto de 2025 a las 15:48
Y no nos equivocamos. Cuatro días después, el 25 de agosto, el periodista empresario —Rafael Álvarez Gil, para más señas— publicaba una columna en “Primera Plana” que parecía escrita con guión ajeno y aroma a encargo. ¿Casualidad? En Telde, las casualidades tienen nombre, apellidos y tarifa
En Telde, hay un lugar donde el bocadillo estrella no es lo más indigesto. A escasos metros del Ayuntamiento, donde la ley debería tener domicilio fijo, se encuentra “el cafetín”: un local sin licencia, sin vergüenza y sin miedo. Lo que sí tiene es una clientela de alto voltaje político y un bocadillo llamado “La Alpargata” que, más que pan con relleno, parece pan con confidencias.
Ya lo adelantábamos el 21 de agosto: allí se vio a Aureliano Francisco Santiago Castellano, exalcalde de Telde, condenado por corrupción, en animada tertulia con un “empresario” —entre comillas, por supuesto— que en realidad es un columnista de pago. Y como en Telde nada se esconde pero todo se disimula, nuestras fuentes del cafetín (más fiables que el BOE) nos contaron que Aureliano estaba tanteando precios. ¿Para qué? Para una columna, claro. De esas que no se escriben con tinta, sino con presupuesto.
Y no nos equivocamos. Cuatro días después, el 25 de agosto, el periodista empresario —Rafael Álvarez Gil, para más señas— publicaba una columna en “Primera Plana” que parecía escrita con guión ajeno y aroma a encargo. ¿Casualidad? En Telde, las casualidades tienen nombre, apellidos y tarifa.
¿El encargo?
La columna, titulada “El proyecto de NC”, es un canto épico al liderazgo de Luis Campos, una oda al nacionalismo de izquierdas, y una crítica velada a cualquier intento de acercamiento a CC. Todo muy ideológico, muy firme, muy puro... salvo que el tono, el momento y el entusiasmo desbordado huelen más a encargo que a convicción. Porque cuando un columnista de pago se sienta con un exalcalde inhabilitado en un cafetín ilegal, lo que se cocina no es solo la “Alpargata”.
La foto que lo prueba ya la publicamos. Y ahora, la columna que lo confirma. Porque en Telde, donde la legalidad se toma con café de máquina, las negociaciones se hacen entre servilletas y las campañas de imagen empiezan con un bocadillo.
Así que, queridos lectores, si han visto al “empresario” en otras tertulias, si han leído sus columnas con sabor a encargo, o si simplemente quieren jugar a “¿Quién es quién?” versión política teldense, déjennos su comentario. Aquí, en Maruca Sin Filtro, no prometemos justicia, pero sí risas, revelaciones... y quizás una mención en el próximo artículo.
Eso sí, la “Alpargata” corre por su cuenta.
Maruca Sin Filtro