EDITORIAL / Cuando el silencio es cómplice: el caso Suárez, Construplan y la prensa que mira hacia otro lado

La declaración del exalcalde destapa contradicciones en la emergencia de 2022 mientras los grandes medios ignoran un caso que afecta a una constructora con obras por toda la isla y que podría ver a su representante sentado ante la jueza

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EDITORIAL / Cuando el silencio es cómplice: el caso Suárez, Construplan y la prensa que mira hacia otro lado

El caso de la emergencia hidráulica de 2022 en Telde ya no es solo un asunto judicial: es un espejo incómodo que refleja cómo funciona —o deja de funcionar— el periodismo en Canarias.

La reciente declaración de Héctor Suárez, exalcalde y exconcejal de Aguas y Urbanismo, ha revelado contradicciones graves en los informes que justificaron una obra que pasó de 690.000 euros a más de 1,3 millones, ejecutada además en suelo rústico protegido y con enganches de agua a viviendas sin cédula de habitabilidad, algo expresamente prohibido por la normativa.

Pero lo más inquietante no está solo en lo que Suárez dijo ante la jueza del Juzgado de Instrucción nº2 de Telde.

Lo verdaderamente alarmante es lo que nadie ha dicho después.

Ni un solo medio insular —ni televisiones, ni radios, ni periódicos, ni digitales de referencia— ha informado sobre un caso que afecta a un exalcalde investigado por ordenación del territorio, malversación, negociaciones prohibidas y prevaricación urbanística.

Un caso que implica a funcionarios municipales.

Y un caso en el que aparece una empresa, Construplan, con obras repartidas por toda la isla y que, según la investigación, se habría prestado presuntamente a ejecutar trabajos en condiciones irregulares, con sobrecostes y en un suelo donde no se podía intervenir.

La jueza, de hecho, valora citar al representante legal de Construplan, un movimiento que podría abrir una nueva fase en la investigación y que, en cualquier territorio con un ecosistema mediático mínimamente serio, sería titular de apertura.

Aquí, en cambio, silencio absoluto.

Solo DeTelde.es publicó la información.

Y solo después, casi obligado por la evidencia, la web de Carmelo Ojeda se hizo eco.

El resto, nada. Ni una línea. Ni una mención. Ni un breve.

Este apagón informativo no es casual.

Es estructural.

Es cultural.

Y es profundamente preocupante.

Porque cuando los medios callan ante un caso que afecta a la administración pública, al urbanismo, al uso de fondos municipales y a una empresa con contratos por toda la isla, el mensaje que se envía a la ciudadanía es devastador:

hay temas que no se tocan.

El periodismo, decía George Orwell, consiste en publicar lo que alguien no quiere que publiques.

Lo demás —lo que estamos viendo ahora— es relaciones públicas.

Y en este caso, el silencio mediático no solo es un síntoma.

Es parte del problema.