EDITORIAL / El Gordo de Aquacanaria: 40 millones sin comprar el décimo

Hay empresas que innovan, otras que investigan, otras que generan empleo… y luego está Aquacanaria, que ha descubierto un modelo de negocio revolucionario: convertir un atentado ecológico en una oportunidad para pedir millones.
Un Black Friday judicial permanente.
Porque sí, empezaron exigiendo 15 millones, luego subieron a 30, y ahora ya van por 40 millones de euros.
A este ritmo, para Reyes Magos igual piden 60.
Total, pedir es gratis.
Lo más curioso es que esta escalada coincide con la semana del sorteo de Navidad. Y claro, uno no puede evitar pensar que Aquacanaria está intentando llevarse el Gordo, pero sin comprar el décimo, sin hacer cola en La Brujita de Telde y, sobre todo, sin asumir responsabilidad alguna por el desastre que dejó en la costa de Telde.
Porque aquí, mientras los vecinos tragaban malos olores, playas cerradas y pescado muerto flotando como bolas de grasa, como si fueran las bolas del bombo, la empresa estaba ocupada afinando su discurso victimista y preparando la factura millonaria.
Una factura que, por cierto, supera el premio del Gordo de este año.
El Gordo da 4 millones. Aquacanaria quiere 40.
Ni el Niño reparte tanto.
Y lo mejor: lo piden con una seriedad admirable, como si hubieran estado participando activamente en el sorteo durante años.
Bueno… participar, participar…
Lo que sí han hecho es “sorteado” a varias administraciones públicas, que durante demasiado tiempo miraron hacia otro lado mientras el litoral se convertía en un vertedero biológico.
Ahora, cuando por fin alguien levanta la voz —CIUCA, en solitario, porque el resto de partidos parece estar en modo “no molestar por Navidad”—, la empresa responde con amenazas económicas que crecen más rápido que los peces muertos que nadie retiró.
Y aquí estamos:
Telde con su costa dañada, los vecinos hartos, los ecologistas indignados, y Aquacanaria soñando con un premio millonario que no le corresponde.
Un premio que, si dependiera de la ciudadanía, no saldría ni reintegro.
Porque si algo ha quedado claro es que el único sorteo real que ha habido aquí es el que ha sufrido el municipio:
nos tocó el décimo perdedor, el que trae contaminación, silencio político y una empresa que quiere cobrar como si hubiera salvado el planeta.
Pero tranquilos: si siguen subiendo la cifra, igual para Nochevieja ya no piden 40 millones, sino la pedrea completa.
Total, puestos a fantasear, que no falte ambición.
EDITORIAL / detelde.es
