EDITORIAL | El silencio del gabinete de prensa: una irresponsabilidad que Telde no puede normalizar

La respuesta municipal intenta derivar la responsabilidad al Vaticano, pero evita asumir el fallo evidente del gabinete de prensa

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EDITORIAL | El silencio del gabinete de prensa: una irresponsabilidad que Telde no puede normalizar

La respuesta enviada por Alcaldía sobre la ausencia total de información municipal durante la visita del Papa León XIV no es una explicación: es una coartada. Una forma de desplazar la responsabilidad hacia el Vaticano y la Diócesis para evitar reconocer lo evidente: el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Telde no hizo su trabajo en el día más mediático del año.

Atribuir el silencio institucional a que “la comunicación se gestionó desde el Vaticano” es un argumento tan débil como impropio de una administración pública. El Vaticano gestiona acreditaciones, no la comunicación municipal. No organiza los avisos a la ciudadanía, no coordina el dispositivo local, no informa sobre la participación institucional de Telde, no envía notas de prensa a los medios locales. Esa es, exclusivamente, la función del gabinete de prensa del Ayuntamiento. Y ese gabinete, con dos periodistas contratados como cargos de confianza, no emitió ni una sola línea.(https://www.detelde.es/news/el-gabinete-de-prensa-de-telde-vuelve-a-fallar-en-un-dia-clave-pese-a-ser-la-primera-apuesta-del-alcalde-al-llegar-al-cargo/)

El dato más grave es que el Ayuntamiento sabía perfectamente que DeTelde.es y Radio Aventura no acudirían al acto porque estaban en directo. No fue una sorpresa. No fue un malentendido. Fue una comunicación clara y previa. Precisamente por eso existe un gabinete de prensa: para garantizar que la información institucional llegue a los medios cuando estos no pueden estar físicamente. Aun así, el Ayuntamiento no envió horarios, ni avisos, ni fotos, ni vídeos, ni declaraciones, ni información básica. Nada.

Mientras tanto, el Gobierno de Canarias informó. El Cabildo informó. La Delegación del Gobierno informó. La Diócesis informó. Todas las instituciones implicadas cumplieron con su deber de transparencia. Todas menos Telde, que optó por el silencio absoluto en un día histórico para la isla.

La respuesta de Alcaldía no aclara qué hicieron los dos periodistas municipales durante la jornada. No explica por qué no hubo un comunicado previo, ni durante, ni después. No justifica por qué se dejó a los medios locales sin datos, obligándolos a recurrir a fuentes externas para cubrir un acontecimiento de enorme relevancia social. No asume responsabilidad alguna. Y lo más preocupante: parece escrita para cerrar el asunto sin ofrecer una sola explicación real.

Telde no puede normalizar que su Ayuntamiento desaparezca informativamente cuando más se le necesita. No puede aceptar que la comunicación institucional dependa de excusas vagas o de terceros que nada tienen que ver con las obligaciones municipales. No puede permitir que un gabinete de prensa exista solo en la nómina, pero no en la práctica.

La transparencia no es negociable. La comunicación pública no es un favor. Es una obligación. Y en este episodio, el Ayuntamiento de Telde no la cumplió.