El atentado invisible en la costa de Telde

En Telde hemos asistido, según la versión oficial de la empresa de acuicultura -www.aquanaria.com- a la mortandad de millones de kilos de pescado. Un atentado medioambiental de proporciones bíblicas, un desastre que debería haber dejado la costa convertida en un cementerio marino. Pero hay un detalle que chirría: nadie ha visto esos peces muertos. Ni una sola imagen pública, ni un vídeo, ni una prueba contundente que respalde la narrativa de la catástrofe.
La empresa Aquanaria ha pasado de reclamar 15 millones de euros a exigir 40 millones en compensación. La cifra crece como la espuma en el agua, pero las pruebas se evaporan como si nunca hubieran existido. ¿Dónde están los millones de peces intoxicados? ¿Por qué no se han aportado imágenes a la Fiscalía? ¿Cómo se puede hablar de un atentado medioambiental sin mostrar el cuerpo del delito?
El Ayuntamiento de Telde, por su parte, asegura que drones han captado restos de peces muertos en las jaulas. La empresa lo niega y acusa de incursión ilegal. Mientras tanto, los vecinos siguen denunciando olores y espuma en el mar. La escena es digna de un sainete: millones de peces invisibles, millones de euros muy visibles.
La contradicción es tan grotesca que parece diseñada para un guion satírico:
• Una empresa que multiplica sus reclamaciones sin mostrar pruebas.
• Un Ayuntamiento que exhibe imágenes aéreas cuestionadas.
• Una ciudadanía que huele el desastre pero no lo ve.
• Y un medio ambiente que, entre tanto ruido, sigue siendo el verdadero damnificado.
Si esto es un atentado medioambiental —y todo apunta a que lo es—, lo es también contra la inteligencia colectiva. Porque se nos pide creer en una mortandad masiva sin cadáveres, en una tragedia sin imágenes, en un desastre que solo existe en comunicados y cifras millonarias.
La costa de Telde merece transparencia, no opacidad. Merece pruebas, no relatos. Merece respeto, no un espectáculo de cifras infladas y peces fantasma. Porque lo que está en juego no es solo el dinero de una empresa ni la reputación de un Ayuntamiento: es la credibilidad de cómo gestionamos nuestro mar, nuestra tierra y nuestro futuro.
detelde.es
