El Ayuntamiento presume de “dinamismo comercial” en San Gregorio mientras la zona solo atrae bares de copas, ruido y terrazas desbordadas

La ZCA pierde identidad comercial mientras la plaza se convierte en una macroterraza de ocio que eclipsa al comercio tradicional

Por DE TELDE
Comercio

El Ayuntamiento de Telde insiste en vender la idea de que la Zona Comercial Abierta de San Gregorio vive un momento de crecimiento y nuevas oportunidades para emprender. Sin embargo, la realidad que se observa cada día en el casco urbano es muy distinta: la única actividad que realmente atrae público de forma constante son los bares de copas, la música a todo volumen y las terrazas que ocupan buena parte de la plaza de San Gregorio, convertida en un espacio privatizado de facto por algunos negocios.

Mientras el comunicado municipal habla de “nuevas persianas que se levantan”, los vecinos y comerciantes tradicionales denuncian que la zona ha perdido su esencia comercial y se ha transformado en un corredor de ocio nocturno encubierto, donde determinados locales “hacen el agosto” durante todo el año gracias a la permisividad institucional. La plaza, que debería ser un espacio público de convivencia, se ha convertido en una macroterraza permanente, con música amplificada que se escucha a varias calles de distancia.

El Ayuntamiento destaca actividades como Telde Cambia la Hora o Play and Shop, pero estas iniciativas no han logrado revertir la decadencia comercial del barrio. Por el contrario, la falta de planificación y la ausencia de un modelo claro han permitido que el ocio nocturno gane terreno mientras el comercio tradicional pierde clientes, cierra o se traslada a otras zonas del municipio.

La concejala Nayra Navarro no menciona en su comunicado el impacto del ruido, la ocupación excesiva del espacio público ni la falta de control sobre las terrazas. Tampoco reconoce que la ZCA ha dejado de ser un referente comercial para convertirse en un punto de reunión nocturna donde el negocio del alcohol y la música sustituye al comercio de proximidad.

La narrativa institucional pretende proyectar una imagen de crecimiento, pero la realidad es que San Gregorio no se está revitalizando: se está desvirtuando. El comercio histórico desaparece, los locales vacíos se multiplican y la plaza se ha convertido en un escenario donde unos pocos negocios concentran la actividad mientras el resto del tejido comercial se apaga.

El comunicado del Ayuntamiento, lejos de reflejar la situación real, maquilla un problema que ya es evidente para cualquiera que pase por la zona: San Gregorio no atrae emprendedores, atrae copas, ruido y terrazas que ocupan lo que antes era vida comercial.