
En Telde hay un peón municipal que se ha convertido en un personaje omnipresente. No importa si es una visita, una inspección, una foto oficial o un simple paseo institucional: él siempre está ahí. Siempre visible. Siempre en primera fila. Pero nunca trabajando.
Las imágenes se repiten como un patrón imposible de ignorar: manos en los bolsillos, brazos cruzados, postura de espectador profesional. Mientras sus compañeros cargan, revisan, explican o ejecutan tareas, él parece dedicarse a observar, posar y acompañar. Un peón municipal que, curiosamente, nunca ejerce de peón.
Su pasado político tampoco ayuda a disipar dudas. Exconcejal de Nueva Canarias, arrastra un historial que muchos en el municipio describen como oscuro, lleno de decisiones cuestionadas, amistades estratégicas y una habilidad sorprendente para mantenerse cerca del poder sin importar el cargo que ocupe.
Pero lo más llamativo no es su actitud, sino el silencio que la rodea. Los sindicatos municipales, siempre tan rápidos para denunciar cualquier irregularidad, aquí guardan un mutismo absoluto. Ni una queja. Ni una nota. Ni una observación. Nada.
Y claro, la pregunta flota en el ambiente: ¿Por qué callan? ¿Es desinterés, miedo… o parentesco? ¿Tiene algún familiar o aliado dentro de algún sindicato del Ayuntamiento que explique esta protección tan poco habitual?
En un ayuntamiento donde cada trabajador es necesario, este peón municipal parece vivir en una burbuja de privilegio. Siempre en la foto, nunca en la faena. Siempre presente, nunca útil. Y siempre, siempre sin que nadie se atreva a preguntar por qué.
Maruca Sin Filtro
