El Soplón: Codazos, perfumes nuevos y la perita en dulce de Telde

Con el Plan General en movimiento, la Alcaldía de Telde se ha convertido en la perita en dulce que desata codazos, perfumes nuevos y carreras por la foto

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En Telde ya no se respira aire: se respira ambición en aerosol. Y no uno barato, no. Uno de esos perfumes intensos que, con dos pulverizaciones, ya sabes que alguien quiere silla, foco y foto oficial.

Y como los compañeros del programa Carmelo Martín & Cía (Radio Aventura Siglo 21) lo vienen diciendo desde hace algún tiempo, la Alcaldía de Telde se ha convertido en la perita en dulce más deseada del archipiélago, y claro, cuando algo huele a oportunidad, empiezan los codazos… y los empujones… y algún pisotón “accidental”.

Mientras el Plan General se mueve —por fin, después de años de estar más parado que un semáforo en obras—, también se mueven los aspirantes. Y vaya si se mueven. Hay quien ya está ensayando sonrisa de cartel, quien practica el “yo no quería, pero me lo han pedido” frente al espejo, y quien afila el codo como si fuera a correr los 100 metros lisos en la pista de El Hornillo.

Y en medio de este baile, aparece un nuevo ingrediente en la receta electoral teldense: un proyecto político que aterriza desde el suroeste de la isla, con marca propia, con estrategia de expansión y con una candidata que —dicen— será mujer. Hasta ahí, todo normal. Lo interesante es el efecto secundario:
cada vez que aparece una marca nueva, los que ya estaban empiezan a mirar el tablero como si alguien hubiera cambiado las reglas del juego sin avisar.

Porque claro, Telde no es cualquier municipio. Es grande, es estratégico, es institucionalmente jugoso… y ahora mismo, con el Plan General en movimiento, es casi un postre de alta repostería.
Una perita en dulce, sí. Pero de esas que vienen con reserva previa.

Así que mientras unos afinan discursos, otros afinan codos. Mientras unos hablan de proyectos, otros hablan de “oportunidades”. Y mientras unos se preparan para presentar marca, otros se preparan para no quedarse sin silla cuando pare la música.

Lo dicho:
Telde está dulce. Y cuando algo está dulce, siempre aparece alguien dispuesto a meter la cuchara.