EDITORIAL / El Verano Joven vuelve a dejar atrás a Canarias: descuentos en trenes para unos, un ferry de dos días para otros
Jóvenes canarios denuncian que el programa estatal sigue sin incluir los vuelos, la única vía real de conexión con la Península, mientras se presenta como “avance” una travesía marítima de hasta 40 horas.

La publicación del programa estatal Verano Joven 2026 ha reabierto un debate que en Canarias nunca termina de cerrarse: la desigualdad en la movilidad entre los jóvenes del Archipiélago y los de la Península. Mientras en el resto del país se celebran descuentos del 90% en trenes de Media y Larga Distancia, en las Islas la medida vuelve a quedarse corta. Muy corta.
Los jóvenes canarios recuerdan que aquí no hay trenes, ni AVE, ni Media Distancia. El único puente real con la Península es el avión, pero el programa estatal —por tercer año consecutivo— no incluye vuelos. Esto significa que, mientras un joven peninsular puede viajar por 10 o 15 euros, en Canarias se sigue pagando lo mismo de siempre, con el descuento de residente que ya existía antes de que se inventara el programa.
La gran novedad anunciada para 2026 es la incorporación de descuentos en ferris entre Canarias y la Península. Sin embargo, lejos de ser una solución, muchos jóvenes lo consideran un parche. La travesía puede durar entre 30 y 40 horas, con dos noches a bordo, para llegar a Cádiz y, desde allí, recorrer aún media España. “Lo normal para un joven canario es perder dos días de ida y dos de vuelta para hacer un viaje que un peninsular resuelve en una mañana”, denuncian.
Para muchos, esta medida no representa movilidad juvenil, sino “una chapuza envuelta en marketing”. Señalan que se presenta como un avance lo que, en la práctica, no compensa la ausencia del transporte aéreo en el programa. “A un joven peninsular le dan trenes; a un joven canario le dan un barco. Y pretenden que aplaudamos”, lamentan.
El malestar no es nuevo, pero sí creciente. Los jóvenes insisten en que no piden privilegios, sino equidad real. Recuerdan que estudiar, trabajar o simplemente viajar desde Canarias ya implica suficientes barreras como para que la única alternativa ofrecida sea un ferry de dos días. Hasta que el avión no entre en el programa, aseguran, el Verano Joven seguirá siendo “un verano para unos, y un recordatorio para otros de que seguimos lejos”.
