Entre el éxito gastronómico y la sombra de la politización: Crónica de las I Jornadas del Bocadillo de Pata y del Cochino Canario en Telde
El pasado sábado, el Parque Urbano de Melenara se convirtió en el epicentro de la gastronomía insular con la celebración del día grande de las I Jornadas del Bocadillo de Pata y del Cochino Canario

Con una asistencia que congregó a miles de personas entre las 19.00 y las 00.00 horas, el evento cumplió con creces su objetivo principal sobre el papel: poner en valor el producto local, arropar al sector primario y dinamizar la hostelería y el comercio de proximidad del municipio.
La iniciativa, impulsada por la Concejalía de Sector Primario —liderada por María Calderín— y respaldada por instituciones como el Cabildo de Gran Canaria y el Matadero Insular, contó con una nutrida representación de restauradores y bodegas locales. Música en vivo, batucadas y un ambiente festivo redondo completaron una cita que demostró el apetito del público por las tradiciones culinarias de la tierra.
Sin embargo, no todo fueron elogios en torno a la organización y la atmósfera de la jornada. En los corrillos políticos y en diversos sectores del municipio ha resonado con fuerza una crítica recurrente: la delgada línea que separó un evento institucional de exaltación gastronómica y lo que muchos tildaron de "fiesta privada o mitin encubierto" del Partido Popular.
Aunque las imágenes oficiales y la masiva presencia de público reflejan una estampa puramente popular, integradora y familiar, la omnipresencia de cargos orgánicos e institucionales de la formación gobernante levantó ampollas entre la oposición y parte de la ciudadanía. Detractores del evento señalan que la promoción institucional a menudo se utiliza como altavoz político partidista, eclipsando el verdadero protagonismo de ganaderos, bodegueros y hosteleros bajo los focos de la propaganda municipal.
La paradoja está servida. Por un lado, es innegable el éxito económico y de convocatoria: miles de teldenses y visitantes disfrutaron de los bocadillos de pata, los vinos de la tierra y el producto kilómetro cero. Por otro, queda sobre la mesa la asignatura pendiente de mantener la neutralidad institucional en eventos financiados con fondos públicos, garantizando que el sabor del cochino canario no se mezcle con los intereses de siglas partidistas.
Al fin y al cabo, cuando la gastronomía local reúne a tanta gente, el único protagonista indiscutible debería ser el producto y quienes madrugan para elaborarlo; lo demás, risas institucionales incluidas, corre el riesgo de indigestarse a más de uno.





