Gran Canaria despide al Padre Báez: una multitudinaria y emotiva devoción en San Mateo
Los obispos José Mazuelos y Cristóbal Déniz presidieron el último adiós al popular y carismático sacerdote en una jornada cargada de fervor popular

La Vega de San Mateo se convirtió este sábado en el epicentro del sentimiento popular de Gran Canaria para dar el último adiós al reverendo Fernando Báez Santana. El conocido popularmente como Padre Báez, fallecido este viernes a los 78 años de edad, dejó una huella indeleble tanto en este municipio como en Telde y en el conjunto de la isla, donde su figura y su inconfundible personalidad trascendieron durante décadas el ámbito estrictamente parroquial.
Desde la tarde del viernes, el goteo constante de vecinos, allegados y fieles en la capilla ardiente presagiaba una despedida multitudinaria. La expectación se confirmó a las 16:00 horas en el templo parroquial del casco histórico de San Mateo, que se quedó pequeño para albergar a cientos de personas que quisieron rendirle un homenaje marcado por el recogimiento, el afecto y el recuerdo de su intensa labor pastoral y social.
Arropado por la cúpula diocesana
La solemne liturgia funeral contó con el respaldo institucional y espiritual de la cúpula de la Iglesia canaria. Las exequias estuvieron presididas por el obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor José Mazuelos Pérez, junto al obispo auxiliar, Cristóbal Déniz Hernández. Decenas de sacerdotes concelebraron la misa para honrar la memoria de quien fuera un compañero cercano, combativo y comprometido con sus feligreses.
En su homilía, se destacó la huella del sacerdote en los diferentes destinos por los que pasó a lo largo de su dilatada trayectoria, subrayando su capacidad para conectar con el pueblo llano y su constante presencia en la vida pública y comunitaria de la isla.
Clamor y silencio en las calles De la Vega
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada se vivió a la salida del féretro del templo. Hombro con hombro, compañeros del presbiterio portaron los restos mortales del Padre Báez hasta el exterior, donde cientos de vecinos aguardaban entre un respetuoso silencio que dio paso a una cerrada salva de aplausos.
Posteriormente, la comitiva se trasladó al cementerio municipal para el sepelio. En la intimidad del camposanto, rodeado por los prelados, sus familiares más allegados y sus amigos más cercanos, se dio la despedida definitiva a una figura irrepetible del clero grancanario cuya memoria seguirá viva en el alma colectiva de la isla.





