
Nadie cuestiona la brillante trayectoria profesional de Nicolás Castellano Flores ni de José Naranjo Noble. Ambos son periodistas de reconocido prestigio y con una carrera consolidada en el ámbito internacional.
Sin embargo, los Honores y Distinciones de Telde no deberían otorgarse por el éxito profesional alcanzado fuera del municipio, sino por la contribución realizada a la ciudad y a sus vecinos. Y es precisamente ahí donde surge una duda razonable que el Ayuntamiento no ha explicado con claridad.
Las justificaciones difundidas públicamente destacan sus trabajos sobre migraciones, derechos humanos, cooperación internacional y África, pero no detallan cuál ha sido la aportación concreta de ambos galardonados al desarrollo social, cultural o económico de Telde.
Por ello, más allá de los méritos personales de los homenajeados, resulta imprescindible exigir transparencia. La ciudadanía tiene derecho a conocer los expedientes, los criterios de valoración y las razones exactas por las que una candidatura resulta merecedora de una de las máximas distinciones municipales.
Porque si el criterio es reconocer a quienes han llevado el nombre de Telde por el mundo, conviene decirlo abiertamente. Pero si el criterio es premiar a quienes han contribuido al municipio, entonces el Ayuntamiento debe explicar de forma rigurosa cuáles han sido esas contribuciones.
La credibilidad de los Honores y Distinciones no depende únicamente de quién recibe la medalla. Depende, sobre todo, de que los vecinos comprendan por qué la recibe. Y cuando esa explicación no llega, es la propia institución la que queda obligada a dar más respuestas que aplausos.





