Honorio Herrero, el compositor madrileño que dejó una huella profunda en la música española y en el corazón de Canarias
El creador de “Al corazón del volcán”, nacido en Madrid en 1951, es recordado este Día de Canarias por su vínculo artístico con las Islas y por una trayectoria que abarca éxitos para Vélez, Chayanne, Camilo Sesto, Dyango, Rocío Jurado y Cec

Este próximo sábado, con motivo del Día de Canarias, vuelve a resonar uno de los versos más queridos del imaginario isleño: “al que no ame a Canarias, al corazón del volcán”. Su autor, el compositor madrileño Honorio Herrero Araujo (Madrid, 1951), es homenajeado estos días por haber escrito para José Vélez el emblemático tema ecologista “Al corazón del volcán”, convertido con el tiempo en un símbolo cultural del Archipiélago.
Pero Herrero es mucho más que el creador de un himno sentimental para las Islas. Su carrera, extensa y diversa, lo sitúa como uno de los compositores y productores más influyentes de la música española y latinoamericana de las últimas décadas. Ha trabajado con artistas de primer nivel y ha firmado canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
Entre sus aportaciones más destacadas figura su labor como productor de “Un ramito de violetas” (1974), uno de los temas más recordados de Cecilia. Como compositor, su firma aparece en éxitos tan variados como “Himno” de Mocedades (1973), “Miénteme” de Camilo Sesto (1977), “A ti” de Rocío Jurado (1981), o la popular canción infantil “Caca-culo-pedo-pis” de Los Punkitos.
Su vínculo con América Latina también es notable: compuso para Lucía Méndez (“Margarita”, “Mi amor, amor”, “Enamorada”, “Don corazón”, “Corazón de piedra”), para Dyango (“Corazón mágico”, “Esa mujer”), y especialmente para Chayanne, con éxitos como “Y qué culpa tengo yo”, “Sangre latina”, “Fiesta en América” o “Tu pirata soy yo”.
A pesar de su origen madrileño, Herrero supo conectar con la sensibilidad canaria a través de la música. Su colaboración con José Vélez en los años setenta y ochenta dejó un legado que hoy vuelve a cobrar protagonismo. En un Día de Canarias que celebra identidad, cultura y memoria, su figura emerge como ejemplo de cómo la música puede tender puentes entre territorios y convertir un sentimiento colectivo en un legado perdurable.

