Indignación vecinal: la Policía Local vuelve a centrarse en La Mareta mientras los barrios de Telde siguen sin vigilancia

Vecinos denuncian que los agentes actúan “a diario” en el centro comercial donde operan las multinacionales, mientras ignoran avisos ciudadanos y la ausencia de grúa en los barrios

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La escena se repite ya con una frecuencia que cabrea a los vecinos de Telde: la Policía Local, ausente en los barrios, vuelve a desplegarse en el centro comercial de La Mareta, donde se concentran grandes superficies y multinacionales. Este sábado por la tarde, la presencia policial en la entrada del complejo comercial —junto al Alcampo— volvió a encender las críticas.

Mientras en San Gregorio, San Juan, La Pardilla, Jinámar o La Garita los ciudadanos aseguran que llaman a la Policía Local y no aparece, en La Mareta la actuación es constante. “Para los barrios no hay grúa, pero para las multinacionales sí”, murmuraban varios vecinos que observaban la intervención.

Uno de los redactores de DeTelde.es se encontraba en el lugar y pudo comprobar cómo decenas de personas se detenían a mirar la actuación policial. En esta ocasión, los agentes solicitaban a los ocupantes de un vehículo las tarjetas que acreditan el derecho a estacionar en plazas reservadas para personas con discapacidad.

Las imágenes captadas muestran a los agentes revisando documentación y controlando los estacionamientos en la zona azul del centro comercial. Una estampa que contrasta con la realidad diaria de los barrios, donde los vecinos denuncian coches sobre aceras, ocupación indebida del espacio público, tráfico caótico y ausencia total de vigilancia.

La sensación generalizada es que la Policía Local de Telde se ha convertido en un servicio desigual, presente donde hay actividad económica y ausente donde viven los ciudadanos. “En una ciudad como Telde no es normal que la Policía Local esté solo en los centros comerciales y no en las calles del municipio”, lamentaban varios vecinos que presenciaron la intervención.

La brecha entre lo que ocurre en los barrios y lo que ocurre en las zonas comerciales sigue creciendo, alimentando un malestar que ya es cotidiano.

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