La entrada al barrio de Lomo Espino, en Telde, presenta desde hace meses un aspecto propio de un vertedero incontrolado. Montones de escombros, restos de obra, muebles rotos, electrodomésticos, plásticos, maderas y basura de todo tipo se acumulan a escasos metros de las viviendas y, lo más grave, junto a un parque infantil frecuentado por menores.

Las imágenes remitidas por los vecinos muestran un escenario de abandono absoluto, pese a que en la zona existe una cámara de vigilancia municipal cuya utilidad, denuncian, “es meramente decorativa”, ya que los vertidos continúan produciéndose sin que se identifique ni sancione a los responsables.

Los residentes aseguran que llevan meses reclamando una intervención urgente al Ayuntamiento de Telde, sin obtener respuesta efectiva. “No es solo una cuestión estética; es un problema de salud pública y de seguridad para los niños”, señalan.
El entorno, además, se encuentra rodeado de maleza seca, lo que incrementa el riesgo de incendios en plena temporada de calor.
