La moción fantasma y el ruido de los tambores

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En Telde, los rumores corren más rápido que los presupuestos. Esta semana, el eco de una posible moción de censura volvió a colocar al municipio en el escaparate político de Gran Canaria. El aviso lo dio TeldeActualidad, que aseguró que Nueva Canarias tenía en la diana la Alcaldía de Juan Antonio Peña. El problema es que, apenas unas horas después, el propio Partido Popular —pieza clave para que la operación prosperara— se apresuró a matizar: “todo está normal”, dijeron, y que en la reunión celebrada en Tenerife solo se trataron cuestiones presupuestarias y de gestión. Ni rastro de conspiraciones.

Ahora bien, conviene recordar que este medio rara vez dispara al aire. En Telde se suele decir que cuando Ojeda apunta… es porque algo se mueve. O, dicho en lenguaje popular, cuando el río suena, agua lleva. Por eso la duda persiste: ¿se precipitó la prensa o los partidos prefieren enfriar la historia mientras negocian en silencio?

Óscar Hernández, alcalde de Agüimes y presidente de Municipalistas Primero Canarias, no dudó en atribuir los movimientos a una “estrategia” del sector antiguo de Nueva Canarias, con Carmelo Ramírez al frente, para “hacer desaparecer” a su espacio político. Y añadió la frase que ya circula como titular: “Serían capaces de pactar hasta con el diablo”.

La política local se convierte así en un teatro de sombras: unos hablan de conspiraciones, otros de animadversiones, y los más prudentes de presupuestos y planes de barrio. Mientras tanto, la ciudadanía asiste a un juego de espejos donde cada cual señala al otro como responsable de la confusión. ¿Quién queda a la altura del betún? ¿El diario que dio la alarma, el partido que la enfría, o los actores que prefieren que el ruido tape las verdaderas negociaciones?

Lo cierto es que Telde vuelve a ser protagonista de un guion repetido en otros municipios: San Mateo, Guía, Agaete, Valsequillo… todos sacudidos por movimientos de poder que reconfiguran el mapa político insular. La diferencia es que aquí, de momento, la moción es solo un fantasma. Y como todo fantasma, aparece cuando alguien lo invoca.

La pregunta que queda flotando es si la prensa se precipitó o si los partidos juegan al escondite. En Canarias solemos decir que alguien queda “a la altura del betún” cuando pierde credibilidad. Pero en este caso, quizá el betún salpique a más de uno: al medio que adelantó la noticia, al partido que la matizó y a los que, entre bambalinas, siguen midiendo apoyos. Porque en política, como en los viejos carnavales, lo importante no es la máscara, sino quién la sostiene.

El Faro