La Policía Local, omnipresente en zonas comerciales pero ausente en los barrios: crece el malestar vecinal en Telde

Las imágenes muestran a los agentes reordenando el tráfico en áreas empresariales mientras los vecinos denuncian que la vigilancia desaparece en San Gregorio y en los barrios que carecen de cámaras y seguridad privada

Las imágenes recibidas muestran a la Policía Local actuando en el polígono industrial de El Goro, reordenando el tráfico y supervisando la circulación de vehículos pesados. No es un hecho aislado: vecinos aseguran que la presencia policial es constante en zonas como La Mareta y Las Terrazas, donde se concentran grandes superficies, empresas y actividad logística. Sin embargo, esa misma presencia brilla por su ausencia en los barrios, incluso en el propio casco de San Gregorio, donde los problemas de convivencia, tráfico, ocupación indebida del espacio público y deterioro urbano se acumulan sin respuesta.

La queja ciudadana es clara: la Policía Local se ve donde están los empresarios, pero no donde están los vecinos. Y la comparación duele. Las áreas comerciales cuentan con seguridad privada, cámaras, vigilancia interna y recursos propios, mientras que los barrios de Telde —desde San Gregorio hasta Jinámar, pasando por San Juan, La Pardilla o El Caracol— no tienen ni cámaras, ni vigilancia privada, ni presencia policial estable.

La sensación que se extiende es que la Policía Local se ha convertido en un servicio desigual, más presente donde hay intereses económicos que donde hay necesidades sociales. “La pagamos todos, pero no la vemos todos”, repiten los vecinos, que denuncian que los barrios quedan relegados a un segundo plano mientras se prioriza la imagen y la fluidez en las zonas comerciales.

Este desequilibrio alimenta un malestar creciente: los ciudadanos sienten que la seguridad pública se ha privatizado de facto, porque quienes ya tienen vigilancia privada reciben además vigilancia pública, mientras que quienes dependen exclusivamente de la Policía Local se quedan sin ella. Y en un municipio donde los problemas de tráfico, incivismo y deterioro urbano se multiplican, la ausencia policial en los barrios no es solo una queja: es una brecha social.