La ruptura entre Carmelo Martín y el alcalde Peña deja al descubierto un distanciamiento que era un secreto a voces en Telde

Medios y ciudadanos reconocen ahora lo que muchos sospechaban: tras llegar a la Alcaldía, Peña desapareció de la emisora y de la vida personal de Carmelo Martín, quien lo había acogido como a un miembro más de su familia

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La declaración pública realizada este viernes por Carmelo Martín, fundador de Radio Aventura Siglo 21, no solo ha generado un aluvión de reacciones privadas en Telde, sino que también ha provocado que otros medios de comunicación se hagan eco de una ruptura que, hasta ahora, muchos consideraban un rumor difícil de confirmar.

Durante años, el distanciamiento entre el alcalde Juan Antonio Peña y el comunicador fue comentado en pasillos institucionales, tertulias privadas y círculos empresariales. Sin embargo, la falta de confirmación pública alimentó la idea de que la relación seguía intacta, especialmente por el vínculo personal que ambos mantuvieron durante más de una década.

La revelación de Martín ha despejado cualquier duda. Fuentes cercanas al comunicador recuerdan que, tras la llegada de Peña a la Alcaldía, el regidor dejó de acudir a la emisora, pese a haber sido colaborador habitual y figura recurrente en los programas de debate. Pero lo que más ha sorprendido a quienes conocían la relación es que también desapareció de la vida personal de Carmelo y su familia, donde había sido recibido “como uno más”.

“Muchos pensaban que no era cierto, que era imposible que la relación se hubiera roto así”, señalan profesionales del sector mediático local. “Pero ahora, al hacerlo público al tercer año de mandato, ya nadie lo duda”.

La confirmación ha provocado que algunos medios regionales recojan la noticia, destacando el impacto emocional y simbólico de la ruptura. En Telde, donde “todo se sabe”, la declaración de Martín ha sido interpretada como el cierre definitivo de una etapa que marcó la política y la comunicación local.

Mientras tanto, la emisora continúa recibiendo mensajes privados de apoyo, aunque la mayoría de ellos no se expresan públicamente por prudencia política o temor a tensiones institucionales. Aun así, el sentimiento generalizado es claro: “Esto no se le hace a un amigo después de lo que hizo por él”, una frase que se repite en privado aunque pocos se atrevan a pronunciarla en público.