La transparencia selectiva que erosiona la credibilidad política en Telde
Mientras Pilar Mesa exige explicaciones a Iván Sánchez por un supuesto uso de recursos públicos, guarda silencio absoluto sobre los casos judiciales que afectan a su compañero Héctor Suárez, comprometiendo la coherencia y la ejemplaridad qu

La política local en Telde atraviesa un momento en el que la transparencia se invoca con fuerza… pero solo cuando conviene. El último pleno municipal dejó al descubierto una contradicción que la ciudadanía no puede pasar por alto: la fiscalización selectiva, esa práctica que consiste en señalar con contundencia a unos mientras se protege con silencio a otros.
La concejala de la oposición, Pilar Mesa, exigió explicaciones al edil popular Iván Sánchez por el presunto uso de recursos municipales en asuntos privados. Una denuncia legítima, necesaria y acorde con la responsabilidad de cualquier representante público. Sin embargo, la contundencia de Mesa contrasta con su silencio absoluto sobre los casos que afectan a su compañero de bancada, Héctor Suárez, cuya gestión está siendo investigada en procedimientos judiciales de enorme gravedad.
Suárez está vinculado a dos asuntos que ya han trascendido a los tribunales:
• Las obras en asentamientos y parcelaciones ilegales, ejecutadas en suelo rústico protegido y sin autorizaciones formales.
• La obra de emergencia cuyo coste se disparó sin aprobación de la Junta de Gobierno, obligando al Ayuntamiento a asumir más de 900.000 euros, con incrementos verbales y procedimientos administrativos cuestionados.
No se trata de rumores ni de interpretaciones políticas. Se trata de autos judiciales, informes técnicos y decisiones administrativas que han generado un perjuicio económico real para el municipio. Y aun así, Mesa no ha formulado una sola pregunta pública sobre estos hechos. No ha pedido explicaciones. No ha exigido transparencia. No ha reclamado responsabilidades.
La coherencia política no se mide por la intensidad del discurso, sino por la uniformidad del criterio. Si la transparencia es un principio, debe aplicarse siempre. Si la ejemplaridad es una exigencia, debe reclamarse a todos. Si la fiscalización es una obligación, no puede convertirse en un arma selectiva.
El alcalde, Juan Antonio Peña, también ha sido señalado por Mesa como espectador complaciente. Pero la concejala corre el riesgo de caer en el mismo papel cuando decide mirar hacia otro lado en los asuntos que afectan a su propio grupo. La ciudadanía merece una oposición que fiscalice sin filtros, sin favoritismos y sin silencios estratégicos.
En la política se necesita claridad, coherencia y responsabilidad.
Lo que no necesita es una coreografía de denuncias a medias, donde la transparencia se convierte en un concepto moldeable según quién esté en el centro del foco.
La ejemplaridad no admite excepciones.
Y la ciudadanía lo sabe.
