La vergüenza como estrategia: el ataque irónico de Alejandro Ramos a la limpieza de Telde se vuelve contra él
El representante socialista ridiculiza la frase de la concejala María González Calderín —quien celebró la Escoba de Platino afirmando que “Telde huele a caramelo”— y termina despreciando el trabajo de cientos de operarios y sus familias
Alejandro Ramos ha decidido convertir la ironía en su único argumento político. Su frase —“Telde no huele a caramelo”— pretende ser un golpe ingenioso, pero solo evidencia una profunda falta de respeto hacia quienes sostienen el servicio de limpieza en Telde. La concejala María González Calderín utilizó esa expresión cuando recibió la Escoba de Platino, el máximo reconocimiento nacional en gestión de residuos y limpieza viaria, un premio que certifica que el municipio está haciendo las cosas bien. Ramos, lejos de reconocer ese logro, opta por ridiculizarlo.
Y aquí es donde su crítica se desploma. Porque cuando un político se burla de la frase que acompaña un premio nacional, no está atacando solo a la concejala: está despreciando el trabajo de cientos de trabajadores que se parten el alma cada día, que madrugan, que soportan calor, lluvia, turnos partidos, presión vecinal y vertidos ilegales. Y también está despreciando a sus familias, que viven el sacrificio detrás de cada jornada. La ironía de Ramos no golpea a la política: golpea a la gente que sostiene la ciudad.
Resulta especialmente llamativo que este ataque llegue justo cuando Telde recibe la Escoba de Platino, un reconocimiento que muy pocos municipios alcanzan y que se otorga tras evaluar datos, rutas, eficiencia, planificación y resultados. Mientras la concejala y su equipo trabajan, reorganizan turnos, amplían rutas y mantienen estabilidad en el servicio, Ramos intenta empañar ese logro con una frase que, lejos de ser ingeniosa, debería hacerle caer la cara de vergüenza.

Critica contenedores, bocas estrechas, ausencia de pedal, accesibilidad. Pero omite que el modelo implantado cumple normativa europea, que su propio partido lo ha defendido en otros municipios y que los contenedores con pedal multiplican el coste de mantenimiento. Omite datos porque los datos no le sirven. Prefiere la ironía, aunque esa ironía golpee directamente a quienes sostienen el servicio.
Telde no necesita sarcasmo. Telde no necesita metáforas vacías. Telde necesita respeto hacia quienes trabajan y hacia quienes han logrado que la ciudad reciba la Escoba de Platino. Y en esa ecuación, la concejala María González Calderín y su equipo están en el lado correcto de la historia, mientras Ramos se queda solo con una frase que no resiste ni el contexto ni la realidad.
