Meses de olores, mosquitos y abandono. Así viven los vecinos de Las Remudas, atrapados en un escenario que parece sacado de una novela de realismo sucio, pero que no es ficción: las aguas fecales se filtran a los jardines interiores del residencial y nadie mueve un dedo.

El problema está ahí, visible, junto a la curva del Spar, detrás de los contenedores, en la entrada del jardín y del aparcamiento número ocho. Humedades oscuras, moho, maleza y suelo encharcado. Un paisaje que habla por sí solo de lo que significa la palabra “abandono”.
Los vecinos llevan meses avisando. Meses de llamadas, escritos y quejas que se pierden en el aire. “El olor es insoportable, los mosquitos nos invaden, y el Ayuntamiento pasa de nosotros”, dicen. Y mientras tanto, la vida cotidiana se convierte en una batalla contra lo que debería estar resuelto en cuestión de días.
La denuncia no ha sido silenciosa. Cada mediodía, en la FM 107.8, un vecino de Las Remudas ha puesto voz a este problema en el programa Carmelo Martín y Compañía de Radio Aventura Siglo 21. Casi un año de insistencia, casi un año de recordar que la salud y la dignidad no son un lujo, sino un derecho.
Hoy, la Asociación Amigos de Las Remudas toma el testigo de esa voz vecinal y reclama una actuación inmediata: detener el vertido, limpiar la zona y reparar las instalaciones dañadas. No se trata solo de un jardín, se trata de la convivencia, de la salud pública y de la mínima atención que merece cualquier ciudadano.
Porque cuando la voz de un vecino se convierte en eco diario en la radio, y la Asociación se suma para amplificarla, lo que se filtra no son solo aguas fecales: es la desidia institucional.
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