Lo que puede venir
Hay silencios que pesan más que las palabras. Y el silencio que rodea al episodio de contaminación que mantuvo cerradas las playas de Telde durante meses empieza a tener un olor demasiado denso, demasiado incómodo, demasiado parecido a esos momentos en los que una administración sabe que lo que está por venir no será fácil de explicar.
La Fiscalía de Medio Ambiente ha blindado los documentos del PLATECA. No es un gesto menor. Cuando una investigación se declara reservada, no es para proteger a los medios, ni para evitar titulares apresurados. Es para evitar que la verdad se filtre antes de tiempo. Y cuando la verdad se protege con tanto celo, es porque tiene consecuencias.
La pregunta que flota en el ambiente es sencilla: ¿A quién puede salpicar esto?
El Gobierno de Canarias calla. El Cabildo exige explicaciones. Aquanaria se defiende. Y el Ayuntamiento de Telde observa cómo la marea sube, sin saber todavía si le va a mojar los tobillos o si le va a llegar al cuello.
Porque si la investigación concluye que el origen del episodio está en un fallo del saneamiento municipal, el escenario cambia por completo. No hablamos solo de responsabilidad política. Hablamos de responsabilidad económica. De indemnizaciones. De reclamaciones millonarias. De empresas afectadas. De una acuícola que perdió miles de peces. De negocios que vieron cómo el cierre de playas les arruinaba la temporada. De ciudadanos que quieren saber qué respiraron, qué tocaron, qué se les ocultó.
Y aunque hoy no hay una sola prueba pública que señale directamente al Ayuntamiento, tampoco hay nada que lo descarte. Esa es la parte más peligrosa: el vacío. La falta de información. La reserva judicial. El silencio administrativo. El terreno perfecto para que la sospecha crezca como una mancha en el agua.
Lo que viene no es un titular. Lo que viene es un examen.
Un examen de transparencia, de gestión, de preparación y de relato. Porque cuando la Fiscalía levante la reserva —y lo hará— los medios no van a preguntar: van a exigir. Y la ciudadanía también.
El Ayuntamiento debe estar listo. No para defenderse de algo que aún no sabemos si le corresponde, sino para demostrar que ha hecho los deberes. Que tiene documentación. Que tiene fechas. Que tiene actuaciones. Que tiene respuestas, que sobre todo que los vecinos
Porque en una crisis ambiental, la verdad siempre termina saliendo a flote. La cuestión es si te encuentra preparado… o te arrastra.
El Faro
