Luces encendidas, infancia apagada

Sociedad

Mientras Telde se engalana con pascuas, pasacalles y árboles de doce metros, en Jinámar hay un parque que sigue esperando. No por capricho, sino por dignidad. El parque infantil de Eucaliptos II, el único en la zona, lleva años pidiendo auxilio. Y no lo hace con pancartas ni discursos, sino con grietas, muros rotos y columpios ausentes.

 

La imagen es clara: un espacio que debería ser de juego convertido en símbolo de abandono. Bancos desvencijados, suelo agrietado, basura acumulada. Un parque que no cumple ni como parque ni como infantil. Y sin embargo, ahí están los niños. Jugando entre lo que queda, esquivando cristales, inventando diversión donde solo hay deterioro.

Las familias lo han denunciado una y otra vez. En 2021, en 2024, en 2025. Han pedido mantenimiento, han exigido seguridad, han reclamado atención. Pero mientras tanto, el Ayuntamiento enciende luces, organiza espectáculos y presenta mercadillos con figuras interactivas. La Navidad brilla, sí. Pero no en Jinámar.

La Concejalía de Alumbrado Público se esfuerza por crear magia en cada rincón. ¿Y la Concejalía responsable del mantenimiento de parques? ¿Dónde está la magia para los niños de Eucaliptos II? ¿Dónde está el presupuesto para que puedan jugar sin miedo?

Porque no se trata de estética, se trata de derechos. El derecho al juego, a la seguridad, al espacio público digno. Y si la infancia no está en el centro de las prioridades, entonces ¿qué tipo de ciudad estamos construyendo?

Así que sí, celebremos la Navidad. Pero que no se nos olvide que hay niños que no tienen dónde jugar. Que su parque no necesita luces ni pasacalles. Solo necesita que alguien lo mire. Y actúe.

El Faro

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