Meclasa celebra 31 años de “trabajo vecinal” y los vecinos aún buscan el primer resultado
La asociación presume de tres décadas de logros mientras Melenara sigue preguntándose cómo han aguantado tanto sin levantar la voz… y cómo su presidente, también secretario político de NC, ha convertido el barrio en su sede política

Hay aniversarios que celebran trayectorias. Y luego está el 31.º aniversario de Meclasa, que celebra… bueno, celebra. Porque si algo ha demostrado esta asociación es que la fiesta siempre llega, aunque las mejoras nunca aparezcan.
Bajo el lema “Construyendo comunidad con la mirada puesta en el futuro”, el colectivo se reunió este sábado para brindar por tres décadas de “trabajo vecinal”. Tres décadas que, si uno repasa la hemeroteca, se resumen en un patrón muy claro: fiestas, verbenas, recaudaciones y más fiestas. Una especie de operación bikini al revés: cuanto más pasa el tiempo, más se nota la falta de músculo en la gestión.
Y aquí entra en escena su presidente, Leonardo Hernández, que además de dirigir la asociación es secretario político de Nueva Canarias (NC-BC). Una coincidencia tan casual como que llueva en invierno.
La asociación dice ser “independiente”, pero la independencia dura lo mismo que un cucurucho en Melenara en agosto.
Mientras tanto, el barrio ha ido en declive: vegetación abandonada, infraestructuras sin mejorar, demandas vecinales que se pierden en el eco de la sede y un litoral que solo parece defenderse cuando toca hacerse la foto. Y aun así, lo más sorprendente no es lo que Meclasa no ha hecho, sino cómo los vecinos han aguantado tanto sin levantar la voz. Tres décadas de paciencia olímpica, casi heroica, que merecerían un homenaje más que cualquier mechón de San Juan.
Porque, seamos sinceros:
¿Qué ha cambiado en Melenara gracias a Meclasa?
¿Dónde están las mejoras prometidas?
¿Dónde está la defensa del litoral cuando desaparecen árboles o se degradan espacios públicos?
¿Dónde está la participación real más allá de la lista de asistentes a la verbena?
La respuesta es tan breve como el listado de obras ejecutadas: en ninguna parte.
Y ahora, con las elecciones acercándose, el aniversario suena menos a celebración vecinal y más a calentamiento político. Un brindis por el futuro… pero el futuro de quién, exactamente.
Por El Barquero
