
Señora director:
Como vecino que sigue con preocupación la evolución de los acontecimientos en Jinámar, me veo en la obligación de alzar la voz ante un problema que ya no puede considerarse un hecho aislado ni un simple acto vandálico puntual. La quema de contenedores se ha convertido en una cadena de episodios reiterados, y el último incendio registrado este sábado en el entorno del polideportivo —en la misma explanada donde cada domingo se celebra el mercadillo— confirma que estamos ante una situación que exige una respuesta inmediata y coordinada.
Hace apenas unos días ardieron seis contenedores en distintos puntos del barrio, con daños que superan los 10.000 euros según las primeras estimaciones. Hoy, otro recipiente de plástico ha sido reducido a cenizas. Y lo más grave: la sensación de impunidad crece al mismo ritmo que la preocupación vecinal.
No hablamos solo de mobiliario urbano destruido. Hablamos de riesgos para la seguridad, de humo tóxico cerca de viviendas, de recursos públicos que deben destinarse una y otra vez a reponer lo que otros destruyen, y de un barrio que ya carga con suficientes estigmas como para añadirle ahora esta ola de incendios intencionados.
Los vecinos de Jinámar merecen vivir en un entorno seguro, cuidado y respetado. Y merecen también que las administraciones competentes —municipales y autonómicas— actúen con contundencia, reforzando la vigilancia, investigando estos hechos y aplicando medidas preventivas que eviten que esta situación se siga repitiendo.
No podemos permitir que la quema de contenedores se convierta en una rutina más del barrio. Jinámar no necesita más titulares negativos: necesita soluciones, presencia institucional y un compromiso real con su gente.
Atentamente,
Un vecino preocupado





