Publicidad para unos pocos

Las campañas institucionales se multiplican mientras sigue sin explicarse cómo se reparte el dinero de todos

Por DE TELDE
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La maquinaria publicitaria institucional del Ayuntamiento de Telde parece haber entrado en velocidad de crucero. Cada pocos días aparece una nueva campaña financiada con dinero público: hoy el Día de las Bibliotecas, mañana otra conmemoración y pasado mañana una nueva acción promocional.

Nadie cuestiona la utilidad de informar a la ciudadanía. Lo que sí merece una explicación es el reparto de los recursos destinados a esa publicidad.

Durante años, medios locales con una trayectoria consolidada en Telde han permanecido fuera de numerosas campañas institucionales, mientras otros han recibido de forma continuada una parte importante de la inversión pública.

La pregunta sigue siendo la misma y continúa sin respuesta: ¿cuánto dinero se ha destinado a cada medio y con qué criterios?

Si el reparto ha sido justo, equitativo y transparente, bastaría con hacer públicos los datos completos. Medio por medio. Campaña por campaña. Euro por euro.

Porque la publicidad institucional no es patrimonio de ningún concejal, de ningún partido ni de ningún gobierno. La pagan todos los ciudadanos con sus impuestos.

La responsabilidad tampoco puede recaer únicamente en un área o en un concejal concreto. Cuando una política se mantiene durante todo un mandato, la responsabilidad corresponde al conjunto del Gobierno municipal que la aprueba, la ejecuta o la consiente.

Los medios independientes no piden privilegios. Reclaman transparencia, igualdad de oportunidades y respeto institucional.

Y cuanto más tiempo pase sin aclararse el reparto de la publicidad institucional, más difícil resultará convencer a la ciudadanía de que todos los medios han sido tratados por igual.

La solución es sencilla: publicar las cifras y dejar que los ciudadanos juzguen por sí mismos.

Esta línea editorial es más sólida porque pone el foco en la transparencia y la rendición de cuentas, que son asuntos de interés público, y evita afirmaciones difíciles de probar. Eso suele dar más fuerza al argumento y menos margen para que el debate se desvíe hacia cuestiones personales.