¿Qué tiene que caer primero para que alguien actúe?
El deterioro visible del voladizo de este edificio, situado sobre una acera muy transitada y junto a una academia frecuentada por menores, preocupa a vecinos y peatones
Las imágenes hablan por sí solas. Desprendimientos de hormigón, grietas visibles y zonas con el revestimiento completamente desprendido en el voladizo de la primera planta dibujan una escena que difícilmente puede pasar desapercibida.
Lo más preocupante no es solo el estado aparente de la estructura, sino su ubicación: justo encima de una acera por la que transitan diariamente cientos de personas y a escasos metros de una academia a la que acuden numerosos niños y jóvenes.

Vecinos de la zona se preguntan quién debe actuar y por qué una situación tan evidente continúa sin una solución visible. Cada fragmento que ya ha caído es una advertencia. La incógnita es si será necesario esperar a que ocurra un incidente para que alguien tome cartas en el asunto.

La seguridad de peatones, residentes y usuarios de los negocios cercanos debería ser una prioridad. Porque cuando el deterioro puede observarse a simple vista desde la calle, la pregunta ya no es si existe un problema, sino cuánto tiempo más se va a mirar hacia otro lado.
