¿Quién dejó entrar al influencer en una instalación del Cabildo con coches municipales abandonados?

La estación de guaguas de Narea no es noticia por su abandono —eso ya lo sabe todo Telde— sino porque un influencer accedió sin control a un recinto cerrado y grabó vehículos oficiales. La pregunta que nadie responde es la única que importa

En Telde ya no sorprende ver instalaciones públicas en ruinas. La estación de guaguas de Narea lleva años convertida en un vertedero improvisado de coches municipales, chatarra y vehículos inservibles. Los vecinos lo conocen, los trabajadores lo comentan y las administraciones lo esquivan.

Nada de eso es nuevo.

Lo nuevo —y lo grave— es que un influencer entró sin impedimentos a una instalación del Cabildo y grabó vehículos oficiales abandonados, publicando el vídeo en TikTok para miles de personas. Y aquí aparece la pregunta que nadie quiere contestar:

¿quién le dio permiso para grabar ahí?

Porque si alguien lo autorizó, estamos ante una irresponsabilidad institucional de primer nivel: permitir grabaciones dentro de un recinto cerrado, con bienes públicos deteriorados, sin control y sin explicación.

Y si nadie lo autorizó, el problema es aún peor:

la estación está abierta, sin vigilancia y cualquiera puede acceder a bienes municipales sin que nadie se entere.

El influencer no descubrió nada. Solo mostró lo que las instituciones llevan años escondiendo bajo capas de óxido y silencio: coches oficiales tirados como basura, instalaciones públicas abandonadas y una ciudad que parece no tener dueño.

Hace tiempo ya enseñó los multicines en ruinas, otro símbolo del abandono crónico de Telde. Pero esta vez el golpe es más duro, porque afecta directamente a la responsabilidad política:

¿quién custodia las instalaciones del Cabildo?

¿Quién controla los accesos?

Quién responde si desaparece un vehículo?

Quién decidió que la estación podía usarse como trastero municipal?

Ni el Ayuntamiento de Telde ni el Cabildo de Gran Canaria han ofrecido una explicación. No hay comunicado, no hay aclaración, no hay responsable. Solo silencio.

Un silencio que pesa más que el vídeo.

La estación de Narea no es la noticia.

Los coches abandonados tampoco.

La verdadera noticia es esta:

alguien permitió —o dejó de impedir— que un influencer entrara a una instalación pública cerrada y grabara vehículos municipales abandonados.

Hasta que esa pregunta tenga respuesta, Telde seguirá siendo lo mismo:

una ciudad donde las puertas de la vergüenza siempre están abiertas.