
La mañana transcurría con normalidad en la zona comercial abierta de San Gregorio hasta que un detalle inesperado llamó la atención de varios transeúntes: una rata de tamaño considerable cruzaba la calzada en plena luz del día, a escasos metros de comercios, terrazas y vehículos estacionados.
Instantes después, un coche que circulaba por la vía la atropelló. Sin embargo, el atropello no es la noticia, sino el tamaño del animal, que sorprendió a quienes presenciaron la escena y que evidencia un problema que los comerciantes y vecinos llevan tiempo señalando: la presencia creciente de roedores en el entorno urbano.
La aparición de ejemplares tan grandes en zonas de alta afluencia no solo genera alarma, sino que apunta a fallos en el control de plagas, en la gestión de residuos y en el mantenimiento de espacios públicos. Comerciantes consultados aseguran que no es un caso aislado y que, especialmente en horas de menor tránsito, es habitual ver roedores moviéndose entre contenedores, alcorques y zonas de carga y descarga.
La imagen de una rata de estas dimensiones en pleno eje comercial afecta directamente a la percepción de seguridad sanitaria y a la imagen del barrio, que ya arrastra quejas por deterioro urbano, locales cerrados y falta de mantenimiento.
Vecinos y empresarios reclaman una intervención urgente del Ayuntamiento para reforzar la desratización, mejorar la limpieza y revisar puntos críticos donde la presencia de roedores se ha vuelto recurrente.
