San Juan en Telde: una noche que “se vive” entre fuego, memoria y tradición
El escritor Julio César González Padrón reivindica el valor identitario de la hoguera del Barranco Real y la fuerza emocional con la que Telde celebra cada 23 y 24 de junio
El 24 de junio no es una fecha cualquiera. Es, como escribe Julio César González Padrón, un día que “no se limita al calendario; se siente”. San Juan vuelve a encender la emoción colectiva en España, pero en Telde adquiere un significado propio, íntimo y profundamente arraigado.
El autor recuerda que la festividad mezcla lo cristiano con lo ancestral, desde las hogueras del solsticio hasta los rituales de renovación que siguen vivos: saltar el fuego, quemar deseos, bañarse en el mar a medianoche o reunirse con la familia. En Telde, sin embargo, el fuego no es solo tradición: es identidad.
González Padrón destaca la fuerza simbólica de la hoguera del Barranco Real, descrita como “uno de los fuegos más impresionantes de Canarias”, un punto de encuentro donde generaciones enteras se reconocen en la luz y en la memoria compartida. “La hoguera del Barranco Real no es un simple montón de madera ardiendo; es un símbolo”, escribe el autor.
El texto también reivindica el carácter emocional de la noche sanjuanera en la ciudad: un espacio donde conviven la historia aborigen, el viento Alisio, la comunidad y el deseo de empezar de nuevo. “La noche del 23 al 24 de junio, en Telde tiene algo que no se explica con palabras… Se vive”, afirma.
El escritor cierra su artículo con un guiño cercano y popular, invitando a disfrutar de la hoguera, del baño en Melenara y felicitando a los Juanes y Juanas, con el humor isleño que lo caracteriza.
LA HOGUERA DE SAN JUAN A VISTA DE DRON
