Silencio a 50 metros

Es impresionante la imagen que envían los lectores: en pleno corazón comercial de Telde, en San Gregorio, una de las calles más transitadas lleva días con el asfalto quemado, levantado y sin una sola señal que advierta del peligro. Los coches esquivan el socavón invadiendo la acera y los peatones caminan con la incertidumbre de no saber si el siguiente paso será seguro.
Pero lo más llamativo no es el agujero. Es el silencio. A apenas 50 metros del punto afectado tiene su negocio la presidenta de la zona comercial abierta. Y no ha dicho nada. Ni una queja, ni una nota, ni una mínima defensa del espacio que representa. Cuando quien debe alzar la voz mira hacia otro lado, la calle se hunde. Y con ella, la confianza de quienes la transitan cada día.
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