Telde celebra el Día del Turismo con una cata para vecinos mientras los turistas siguen buscando quién los atienda

Juan Martel prolonga la conmemoración del Día Mundial del Turismo con una noche de maridaje en San Francisco, mientras el municipio continúa sin ofrecer servicios básicos de información al visitante

Por DE TELDE

La Concejalía de Turismo de Telde, dirigida por Juan Martel, ha decidido seguir celebrando el Día Mundial del Turismo con una nueva edición de Cata & Maridaje 2026, una actividad gastronómica prevista para el próximo 22 de octubre en la Casa de los Sall, con plazas limitadas e inscripción previa.

La propuesta puede resultar atractiva como acto social o cultural, pero vuelve a poner en evidencia la realidad turística del municipio: Telde celebra el turismo mientras sigue sin tener una política turística visible para los turistas.

Resulta paradójico que una ciudad que presume de patrimonio histórico, costas, gastronomía y espacios naturales siga sin contar con un referente claro de atención e información al visitante. Mientras tanto, los turistas que llegan al municipio terminan encontrando más oferta y organización en iniciativas privadas que en los recursos promovidos desde la propia administración.

Un ejemplo evidente es Canary Aloe Vera, ubicada junto a la carretera de Cuatro Puertas, cerca de la zona de El Goro. Sus instalaciones reciben diariamente a cientos de visitantes procedentes de excursiones y rutas turísticas, convirtiéndose en uno de los puntos con mayor movimiento de turistas en Telde. Sin embargo, mientras las empresas privadas generan actividad y atraen visitantes, el Ayuntamiento sigue sin ofrecer una red de servicios turísticos acorde con el potencial del municipio.

La propia nota oficial reconoce que la actividad está orientada a que los participantes "descubran Telde de una manera diferente". Pero la pregunta es inevitable: ¿quiénes son esos participantes? Porque todo apunta a que serán, una vez más, vecinos y residentes. Los turistas reales, esos que llegan cada día a la ciudad, siguen sin encontrar una oferta municipal a la altura.

Al final, la celebración del Día Mundial del Turismo en Telde parece resumirse en una cata nocturna entre amigos del vino y la gastronomía. Una iniciativa respetable, sí, pero difícil de vender como una apuesta seria por el turismo en una ciudad que continúa dejando escapar oportunidades mientras otros hacen negocio con los visitantes.

Porque una cosa es celebrar el turismo y otra muy distinta es gestionar el turismo. Y en Telde, a día de hoy, la diferencia sigue siendo demasiado evidente.