Telde celebra la Escoba de Platino mientras la ciudad reconoce el giro histórico en la Limpieza
La distinción de Ategrus confirma el cambio profundo del servicio municipal y pone en valor el trabajo de la concejala María González Calderín, cuya gestión ha transformado la imagen de la ciudad pese a las críticas iniciales
Telde ya puede presumir oficialmente de algo que muchos vecinos ven cada mañana al salir de casa: la ciudad está más limpia que hace unos años. La Escoba de Platino otorgada por Ategrus —el máximo reconocimiento estatal e iberoamericano en materia de limpieza viaria— no hace sino poner sello institucional a una transformación que, aunque aún imperfecta, es visible y palpable.

El Ayuntamiento celebró este galardón como un “hito histórico”, y lo es: Telde nunca había alcanzado esta distinción, tras décadas en las que solo logró la Escoba de Plata. Pero más allá del premio, lo relevante es el cambio real en la calle: más camiones, más operarios, más rutas, más control y más presencia diaria del servicio.
Y aquí hay un nombre propio que ya nadie puede obviar: María González Calderín, concejala de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos.

Una responsable pública que llegó al cargo entre dudas, críticas y escepticismo —algunas muy duras—, pero que hoy recibe el reconocimiento incluso de quienes no la apoyaron al principio. “Al César lo que es del César, y a doña María lo que es de doña María”, dicen muchos vecinos que han visto cómo la ciudad ha dado un giro evidente.
La renovación integral de la maquinaria, la implantación del sistema de carga lateral, la ampliación del personal, la modernización de los procesos y la apuesta por tecnologías más sostenibles han sido claves para este salto de calidad. No es casualidad que el jurado de Ategrus destacara precisamente la “profunda transformación del servicio” en los últimos años.

Pero no todo es celebración. Desde la Concejalía recuerdan que el trabajo es duro y constante, y que existe un problema que ningún premio puede tapar: una parte de la ciudadanía sigue sin colaborar. Vertidos incontrolados, enseres abandonados en cualquier esquina y comportamientos incívicos que “empañan un esfuerzo enorme y un reconocimiento merecido”, según fuentes municipales.
Aun así, el balance es claro: Telde está más limpia, y no por un trofeo, sino porque el servicio funciona mejor y porque hay una dirección política que ha apostado por ello sin titubeos.
La Escoba de Platino es solo un símbolo. Lo que importa es lo que se ve en la calle. Y hoy, en Telde, se ve.


