Telde, el vertedero de los coches abandonados (y de las excusas institucionales)

En Telde hay más de cien coches abandonados desperdigados por el municipio. Algunos llevan años pudriéndose en la vía pública, convertidos en trasteros improvisados, refugios de ratas o simplemente en monumentos al desinterés. No hay servicio municipal de grúa desde hace años, y eso ha convertido nuestras calles en un museo de la desidia. Pero lo curioso no es solo lo que no se hace, sino lo que sí se hace… cuando hay dinero de por medio.
Porque si el coche está mal aparcado en un vado, o cerca del aeropuerto, entonces sí aparece una grúa. Una grúa que no es municipal, sino privada, que se lleva el vehículo a un aparcamiento frente al aeropuerto de Gran Canaria, cuya legalidad está en entredicho. Y ahí empieza el negocio: el ciudadano no solo paga la multa, sino también la retirada y el estacionamiento en ese parking privado. ¿Quién autoriza esa retirada? ¿La Policía Local de Telde? ¿Con qué criterio? ¿Por qué esa empresa sí puede operar en suelo municipal, pero no se activa para retirar los coches abandonados que sí suponen un peligro?
La respuesta parece evidente: a los coches abandonados no se les puede cobrar nada. No hay dueño que pague. No hay negocio. Así que se quedan ahí, oxidándose, ocupando espacio, contaminando el paisaje urbano y la paciencia de los vecinos. Pero si el coche tiene matrícula, dueño y posibilidad de cobro, entonces sí hay grúa, sí hay retirada, sí hay recargo. Y sí hay empresa que gana.
Lo que está ocurriendo en Telde no es solo una falta de servicio público. Es una privatización encubierta del castigo, una externalización del cobro, una alianza silenciosa entre la inacción institucional y el interés privado. Y mientras tanto, los vecinos conviven con coches que parecen sacados de una película postapocalíptica, como el que mostramos en la imagen: ventanas rotas, basura alrededor, abandono absoluto.
¿Quién responde por esto? ¿Quién fiscaliza esa empresa? ¿Quién autoriza esas retiradas? ¿Quién decide qué coche se lleva y cuál se deja? ¿Y por qué seguimos pagando por un servicio que no existe?
Telde merece respuestas. Y sobre todo, merece calles limpias, seguras y libres de chatarra. No es mucho pedir. Es lo mínimo.
detelde.
