Telde estrena modernidad… en triciclo

Un servicio “del futuro” que funciona dos días, si no coincide con festivo, viento o despiste

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Telde estrena modernidad… en triciclo

En Telde hemos dado un salto al siglo XXI. No un salto grande, tampoco uno mediano. Más bien un saltito, de esos que das cuando pruebas el agua de la piscina y dices “uy, está fría”. El nuevo servicio “En bici sin edad” ha llegado al casco urbano, y lo ha hecho con la solemnidad de quien inaugura el AVE… pero en versión triciclo.

Porque sí, la iniciativa es bonita, humana y necesaria. Pero uno no puede evitar preguntarse —con humor, claro— si en pleno 2026, con presupuestos municipales que superan los cien millones anuales según se publica en prensa, y con entidades financieras gestionando cantidades millonarias de dinero público, lo más moderno que hemos podido ofrecer a nuestros mayores es… un triciclo que funciona lunes y martes. Y gracias.

El resto de la semana, los abuelos miran por la ventana como quien espera el paso del cometa Halley: “¿Hoy toca paseo?” “No, hoy es miércoles. Hoy toca esperar a que vuelva a ser lunes.”

La noticia lo presenta como un avance revolucionario. “Impacto social positivo”, “recuperar el contacto con el entorno”, “actividad altamente beneficiosa”. Todo cierto. Pero el contraste es inevitable: mientras otras ciudades estrenan vehículos eléctricos adaptados, plataformas digitales de acompañamiento y rutas diarias, aquí hemos optado por la versión demo. Una demo con pedales.

Y claro, uno piensa: si hay cientos de millones circulando entre presupuestos, planes integrales y bancos que —según se comenta en la calle— parecen vivir en eterna carcajada, ¿no había margen para algo un poquito más moderno? ¿Un servicio diario, eléctrico, ampliado, estable? ¿O al menos un triciclo con cambio de marchas?

Pero no. Aquí la modernidad llega despacio, suave, sin molestar. Como quien entra en misa tarde y se sienta en la última fila.

Eso sí: el voluntariado es admirable, la idea es preciosa y los mayores lo agradecen. Pero la escena tiene su punto cómico: Telde, ciudad de más de cien mil habitantes, avanzando hacia el futuro… en un triciclo que parece comprado en Wallapop.

Quizá algún día tengamos un servicio diario, moderno, amplio y digno de los mayores que han construido esta ciudad. De momento, lo que tenemos es esto: dos días de movilidad asistida y cinco días de paciencia.

Y oye, al menos da para reírnos un rato. Porque si no nos reímos, ¿qué nos queda?

El Soplón