Telde merece algo más que notas de prensa de cartón piedra
Mientras los problemas reales se enquistan —instalaciones cerradas, barrios abandonados, falta de policía y cero transparencia— el Ayuntamiento prefiere vender carnaval, tacones y vídeos virales como si la ciudad no tuviera urgencias

La comunicación institucional del Ayuntamiento de Telde ha entrado en una deriva preocupante: un escaparate de fiestas, galas, tacones, drag queens y vídeos anecdóticos que poco o nada aportan a la ciudadanía. Las notas de prensa municipales, que deberían informar con rigor sobre la gestión pública, se han convertido en un catálogo de entretenimiento que oculta —o intenta ocultar— la ausencia de respuestas sobre los asuntos que de verdad afectan a los teldenses.
Porque mientras se promocionan eventos y se celebran espectáculos, el Mercado Municipal continúa cerrado, siete años después, sin una explicación clara, sin una fecha real de reapertura y con un sobrecoste de obras que nadie termina de justificar. Mientras se anuncian galas y actuaciones, el Polideportivo Paco Artiles sigue clausurado, envuelto en decisiones opacas y cesiones cuestionadas que jamás se explican en los canales oficiales.
Mientras se publican vídeos sobre piñas ofrecidas en un pleno, los barrios de Telde continúan llenos de baches, algunos convertidos en auténticos cráteres, a la espera de un plan de asfaltado que avanza a paso de tortuga. Y mientras se presume de contrataciones de nuevos agentes, la Policía Local brilla por su ausencia en las calles, sin que nadie aclare por qué la presencia policial es mínima pese al incremento de plantilla anunciado hace un año.
A todo esto se suma el silencio absoluto sobre cuestiones esenciales: los nuevos presupuestos municipales, el estado del Plan General, la ejecución de inversiones o el destino de los casi 90.000 euros gastados en un acto de San Valentín que fue un fracaso rotundo. Ni una sola nota de prensa ha ofrecido una explicación, un balance o una autocrítica. Nada. Solo ruido festivo.
La estrategia es evidente: saturar la agenda pública con colorido para que nadie pregunte por lo gris. Pero Telde no necesita más lentejuela; necesita gestión. Necesita transparencia. Necesita que se le hable claro. Que se expliquen los retrasos, los cierres, los fallos y las decisiones. Que se rinda cuentas. Que se gobierne mirando a los barrios y no al escaparate.
Un Ayuntamiento que solo comunica fiestas es un Ayuntamiento que no comunica. Y una ciudad que no recibe información veraz es una ciudad a la que se le falta al respeto.
Porque al final, por mucho confeti que lancen, la realidad siempre acaba cayendo por su propio peso. Y en Telde, últimamente, pesa demasiado como para esconderla detrás de un tacón o una gala.
