Telde no puede esperar más: la indignante demora en retirar las jaulas marinas
La ciudadanía de Telde no puede aceptar otro año de contaminación mientras el Gobierno de Canarias aplaza una retirada que debería ser inmediata

Como vecino de Telde, como ciudadano que vive y respira esta costa cada día, recibo con estupor —y con profunda indignación— el anuncio del Gobierno de Canarias de que las jaulas marinas que contaminan nuestro litoral serán retiradas “a lo largo de 2026”.
Después de años de denuncias, después de la intervención de Fiscalía y Seprona, después de que se reconozca abiertamente el grave riesgo ambiental que representan, la respuesta institucional es… esperar un año más.
No es una decisión técnica. No es un trámite inevitable. Es una irresponsabilidad política de manual.
Mientras tanto, la costa agoniza. Quienes vivimos aquí no necesitamos informes para saber lo que ocurre: lo vemos, lo olemos, lo sufrimos. Aguas degradadas, residuos visibles, pérdida de biodiversidad, playas que ya no son lo que eran. La costa de Telde lleva demasiado tiempo pagando el precio de una actividad que jamás debió permitirse en estas condiciones.
Y ahora, cuando por fin el Gobierno de Canarias reconoce el problema, decide mantenerlo activo durante un año más. ¿Qué lógica es esa? ¿Qué defensa del interés público representa? ¿Con quién creen que están tratando? ¿Acaso piensan que la ciudadanía es ingenua o ignorante?
Si una instalación es peligrosa, se clausura. Si una actividad contamina, se detiene. Así funciona cualquier política ambiental seria en un país civilizado. Sin embargo, aquí se nos pide paciencia, comprensión y que aceptemos que la burocracia pesa más que la salud del mar y de quienes lo disfrutamos.
La Administración no puede pretender que la ciudadanía aplauda una decisión que prolonga un daño reconocido. No puede pedir confianza cuando actúa con una lentitud que roza la negligencia.
Los vecinos de Telde hemos sido tratados vergonzosamente como meros espectadores de nuestro propio perjuicio. Durante años, la ciudadanía ha sido la primera en alertar, denunciar y documentar lo que estaba ocurriendo. Y aun así, seguimos siendo los últimos en ser escuchados. Solo cuando intervienen Fiscalía y Seprona parece que las instituciones reaccionan. ¿Qué mensaje envía eso? ¿Que la voz de los vecinos no vale? ¿Que la defensa del territorio solo importa cuando hay presión judicial? ¿Que los intereses económicos pesan más que el bienestar común?
Aplazar la retirada hasta 2026 es un golpe directo a la confianza pública. Es decirle a la ciudadanía que su bienestar puede esperar.
Si en los próximos meses la contaminación aumenta, si la fauna marina sufre nuevas pérdidas, si la calidad del agua empeora, ¿quién asumirá la responsabilidad? ¿Quién dará explicaciones a los vecinos que ven cómo su litoral se degrada mientras algunos políticos se refugian en plazos administrativos? ¿Quién responderá si el daño se agrava?
La ciudadanía ya ha cumplido su parte. Ahora le toca a la Administración actuar con la urgencia que la situación exige. Exigimos coherencia, no excusas. No pedimos favores: exigimos responsabilidad. Exigimos que se actúe con la misma contundencia con la que se reconoce el problema. Exigimos que la costa de Telde deje de ser un espacio sacrificado en nombre de intereses que nunca han sido los nuestros.
Si las jaulas son un riesgo —y ya nadie lo discute— deben retirarse de inmediato. No en 2026. No cuando sea “administrativamente conveniente”. La protección del medio ambiente no puede aplazarse. La salud del mar y de las personas no puede esperar. Y los vecinos de Telde, mucho menos. Como decimos en mi pueblo: para una cabra partida, no vale conformarse con un macho jorobado.
No, señores políticos del Gobierno de Canarias: no nos conformaremos con su absurda propuesta. Y no olviden que las urnas están ahí, a la vuelta de la esquina. En democracia, todo se paga.
Fdo. Julio César González Padrón
Marino mercante y escritor. Ciudadano de Telde.
