Telde normaliza el descontrol: arquetas hundidas, aceras rotas y coches que huyen al ver a la Policía

Las imágenes de hoy en San Gregorio muestran a agentes que presencian infracciones sin sancionar, alimentando la sensación ciudadana de impunidad diaria

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La escena se repite cada día en la zona comercial de San Gregorio: arquetas hundidas y abiertas, aceras deterioradas que suponen un riesgo para cualquier peatón, y vehículos que aparcan donde les da la gana, incluso en zonas peatonales o de carga y descarga. Todo ello ante la mirada de una ciudadanía que ya ha normalizado el desorden como parte del paisaje urbano.

Hoy, nuevamente, varios conductores se marcharon apresuradamente en cuanto vieron llegar a la Policía Local. Y, como tantas veces, los agentes no procedieron a sancionar, pese a haber presenciado la infracción. Una actitud que muchos vecinos califican como dejación de funciones, al entender que la autoridad no se ejerce con la firmeza necesaria para garantizar el cumplimiento de las ordenanzas municipales.

En una de las imágenes captadas esta mañana, se observa a un agente dialogando con una conductora que acababa de estacionar de forma indebida. Lejos de levantar acta o imponer una multa, el policía optó por “perdonarle la vida”, como comentan indignados varios comerciantes de la zona, que llevan meses denunciando la falta de control.

La situación se agrava con el estado del pavimento: baldosas levantadas, losas partidas y arquetas hundidas que representan un peligro real para mayores, niños y personas con movilidad reducida. “Esto es una vergüenza para una ciudad como Telde, la segunda de Canarias”, lamentan los vecinos, que sienten que la imagen del municipio se deteriora mientras las administraciones miran hacia otro lado.

La combinación de infraestructura abandonada y falta de autoridad policial está generando un clima de impunidad que afecta tanto a la seguridad como a la actividad comercial. Los comerciantes aseguran que la situación espanta a clientes y daña la reputación de un área que debería ser el corazón económico del municipio.

Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿Hasta cuándo se permitirá que el descontrol sea la norma en una de las zonas más transitadas de Telde?