Telde permite que un “terrorista ambiental” acumule 12 infracciones sin sanción: Hacienda y Bienestar Animal se culpan mientras los expedientes duermen

Las propuestas de denuncia siguen paralizadas entre dos concejalías y técnicos enfrentados. Algunos políticos afirman que las sanciones deberán ir incluso al pleno del Ayuntamiento y al pleno del Cabildo

Por DE TELDE
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El caso del vertido ilegal en Las Huesas ha destapado algo mucho más grave que un acto incívico aislado: la existencia de un infractor reincidente, descrito por agentes como un auténtico “terrorista del medio ambiente”, que acumula 12 propuestas de sanción sin que ninguna haya sido ejecutada.

Doce expedientes.

Doce oportunidades de frenar a un gamberro ambiental que lleva años usando Telde como vertedero.

Doce documentos que siguen en un cajón, según confirman fuentes policiales.

Hacienda señala a Bienestar Animal, Bienestar Animal señala a técnicos… y nadie mueve un dedo

Las fuentes consultadas por este medio aseguran que las 12 infracciones están paralizadas en la Concejalía de Hacienda, responsable de tramitar y ejecutar las sanciones.

Pero Hacienda, lejos de asumir responsabilidades, apunta directamente al concejal de Bienestar Animal, Juan Fco. Artiles, alegando que parte de los expedientes dependen de su área.

La situación se complica aún más cuando técnicos municipales afirman que Artiles no cuenta con el visto bueno de algunos departamentos, lo que estaría generando un bloqueo interno que nadie parece dispuesto a resolver.

El resultado es grotesco:

un infractor con 12 denuncias propuestas sigue campando a sus anchas mientras dos concejalías se culpan mutuamente y los técnicos se cruzan de brazos.

La excusa del “tiene que ir a pleno” ya no convence a nadie

Para justificar la inacción, algunos responsables políticos sostienen que las sanciones deben elevarse al pleno del Ayuntamiento de Telde.

Otros van más lejos y aseguran que incluso el Cabildo de Gran Canaria tendría que intervenir, llevando el asunto a su propio pleno.

Una cadena burocrática tan absurda que parece diseñada para que nunca se sancione a nadie.

Mientras tanto, el infractor sigue sumando expedientes como quien colecciona medallas.

Un comportamiento que ya no es incivismo: es agresión ambiental

Lo que este individuo hace no es normal.

No es un error puntual.

No es un despiste.

Es una conducta repetida, consciente y dañina que lo convierte en un agresor ambiental, un reincidente peligroso que actúa con total impunidad.

Y esa impunidad no la genera él.

La genera la administración.

La Policía Local, la única pieza que funciona

El cuerpo especial contra vertidos de la Policía Local de Telde vuelve a demostrar eficacia:

localiza, investiga, documenta y actúa.

Pero su trabajo queda incompleto cuando las sanciones no se ejecutan.

La ciudadanía denuncia.

La Policía actúa.

La administración bloquea.

Un problema que ya exige una respuesta política inmediata

Si 12 infracciones no se tramitan, si dos concejalías se culpan, si técnicos frenan expedientes y si algunos políticos dicen que esto debe ir al pleno del Cabildo…

entonces el problema ya no es el infractor.

El problema es el sistema.

Y mientras ese sistema no funcione, los “terroristas ambientales” seguirán actuando sin miedo a nada.

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