Telde permite que una mujer mayor viva cuatro años sin luz y entre basura mientras los vecinos hacen el trabajo del Ayuntamiento

La realidad que la concejalía de Servicios Sociales intenta maquillar estalló esta semana en El Ejido: Mensa Santana, una vecina mayor y vulnerable, ha pasado cuatro años sin electricidad y rodeada de montañas de basura sin que el Ayuntamiento moviera un solo dedo. Ni una visita, ni una intervención, ni un seguimiento. Nada.
La situación salió a la luz tras su llamada desesperada a Radio Aventura Siglo 21, donde pidió ayuda porque ya no podía vivir entre la oscuridad y la insalubridad. La respuesta institucional fue el silencio. La respuesta ciudadana, en cambio, fue inmediata.
Tras la difusión del caso por este medio y por Radio Aventura, fueron los propios vecinos quienes acudieron a limpiar la vivienda, demostrando más humanidad y eficacia en una tarde que la concejalía en cuatro años. Sin recursos, sin competencias, sin excusas: solo voluntad.
Mientras tanto, Servicios Sociales continúa escondido detrás de protocolos que no se aplican y discursos que no se cumplen. La pregunta ya no es qué ha fallado, sino cómo es posible que una administración permita que una mujer mayor llegue a este extremo sin intervenir.
La vergüenza no es de Mensa. La vergüenza es institucional.
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