Terroristas medioambientales: los que convierten Telde en un vertedero por su falta de civismo

Arrojar basura, escombros, muebles y residuos en cualquier rincón del municipio no es una travesura ni un despiste: es una agresión al medio ambiente y una falta de respeto a todos los vecinos

Por DE TELDE
policiaumatimedio ambiente

Hay comportamientos que no admiten excusas. Personas que, sin ningún tipo de vergüenza ni consideración por los demás, utilizan caminos, solares, barrancos, cunetas y espacios públicos como si fueran vertederos particulares.

Son los auténticos enemigos de la convivencia. Los que ensucian lo que es de todos, deterioran el entorno y obligan al resto de la ciudadanía a soportar las consecuencias de su incivismo.

Y no basta con lamentarse, retirar los residuos y esperar a que vuelvan a hacerlo. Telde necesita mano dura contra quienes convierten el municipio en un basurero.

Es imprescindible reforzar la vigilancia, identificar a los responsables, aplicar las ordenanzas municipales y tramitar las sanciones que correspondan. Quien ensucia debe responder por sus actos y asumir el coste de reparar el daño causado.

Tampoco se puede mirar hacia otro lado. La limpieza es una responsabilidad compartida: las administraciones deben garantizar los servicios y los ciudadanos tienen la obligación de utilizarlos correctamente.

No se trata de perseguir al ciudadano que cumple, sino de poner freno a quienes se creen con derecho a hacer lo que les da la gana.

La naturaleza no es un vertedero, las calles no son contenedores y Telde no es el basurero de nadie.

Ya está bien de tanta impunidad, tanta suciedad y tan poca vergüenza. El civismo no puede ser opcional.