Tres investigados por el incendio de Cazadores que calcinó once hectáreas en Los Marteles
La Guardia Civil apunta a unos trabajos de soldadura y corte junto a grandes bidones como posible origen del fuego

La investigación sobre el incendio forestal que mantuvo en alerta a Cazadores durante tres días da un importante paso adelante. La Guardia Civil ha investigado a tres personas por su presunta relación con el fuego declarado el pasado 14 de septiembre, que arrasó once hectáreas en el entorno de la Reserva Natural Especial de Los Marteles y obligó a activar un amplio dispositivo de emergencia.
Según ha informado la Comandancia de Las Palmas, los agentes del Seprona sitúan el posible origen del incendio en una zona donde presuntamente se realizaban trabajos de soldadura y corte junto a dos grandes bidones. Las investigaciones, apoyadas por el informe técnico de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF), apuntan a que las chispas generadas durante estas labores podrían haber desencadenado el fuego.
La colaboración ciudadana resultó determinante para orientar las primeras pesquisas. A ello se sumaron las inspecciones realizadas sobre el terreno, que permitieron localizar indicios y herramientas supuestamente empleadas en dichos trabajos, ocultas en las proximidades del punto donde comenzó el incendio.
El fuego se declaró en plena situación de prealerta por riesgo de incendios forestales en Gran Canaria. La rápida propagación de las llamas obligó a evacuar de forma preventiva a varios vecinos, además de provocar cortes de carretera para facilitar las labores de extinción y garantizar la seguridad de la población.
A pesar de la gravedad del episodio, que permaneció activo durante tres días, la rápida actuación de los servicios de emergencia evitó daños personales y consecuencias mayores para las viviendas cercanas.
Las tres personas investigadas están siendo objeto de diligencias por un presunto delito contra la seguridad colectiva relacionado con incendios forestales. La investigación continúa abierta para determinar el grado de responsabilidad de cada una de ellas y confirmar si existe una relación directa entre las labores realizadas en la zona y el origen del incendio.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la enorme responsabilidad que supone realizar trabajos que generan chispas o altas temperaturas cerca de zonas forestales, especialmente en periodos de alto riesgo, cuando un simple descuido puede acabar convirtiéndose en una emergencia de grandes dimensiones.
