Vecinos de Las Remudas alertan del estado de las cloacas en el Parque Central, a pocos metros de un colegio

Los residentes denuncian filtraciones, malos olores y charcos persistentes en una zona muy transitada por menores y reclaman una intervención urgente

Vecinos de Las Remudas alertan del estado de las cloacas en el Parque Central, a pocos metros de un colegio

Los vecinos de Las Remudas han vuelto a alzar la voz ante lo que consideran un problema de salud pública: el estado de las cloacas en el Parque Central, un espacio muy frecuentado por familias y situado a escasos metros de un colegio. Según denuncian, las arquetas llevan tiempo rebosando, generando charcos, filtraciones y malos olores que se han convertido en parte del paisaje diario.

En la imagen remitida por los residentes se observa una acumulación de agua sucia en la zona de acceso al parque, extendiéndose sobre las baldosas y creando un entorno resbaladizo y antihigiénico. Los vecinos aseguran que esta situación no es puntual, sino que se repite cada vez que hay lluvias o cuando las tuberías colapsan.

Las familias muestran especial preocupación por la cercanía del problema al centro escolar. “Los niños pasan por aquí todos los días. No es solo el olor, es el riesgo de infecciones y caídas”, comenta una madre que lleva semanas reclamando una solución. Otros residentes señalan que el deterioro de la red de saneamiento en la zona es “un problema histórico” que nunca se ha abordado de manera definitiva.

Entre las quejas más repetidas destacan:

  • Malos olores constantes que se intensifican con el calor.

  • Charcos permanentes que dificultan el paso y generan riesgo de caídas.

  • Posible presencia de aguas fecales, según apuntan los vecinos.

  • Proximidad al colegio, lo que incrementa la preocupación de las familias.

Los residentes exigen al Ayuntamiento de Telde una actuación inmediata que incluya limpieza, desatasco y revisión completa del sistema de alcantarillado. También piden que se valore la renovación de las tuberías si se confirma que el problema es estructural.

Mientras esperan una respuesta oficial, las familias temen que la situación empeore con la llegada de nuevas lluvias y que el parque, uno de los pocos espacios de ocio del barrio, siga siendo un foco de insalubridad.