Vecinos de Lomo Cementerio denuncian que la cancha deportiva se ha convertido en un recinto de verbenas y conciertos
La instalación, construida para fomentar el deporte en el barrio, se usa casi exclusivamente para fiestas, espectáculos y eventos musicales, dejando sin espacio a jóvenes y colectivos deportivos que reclaman recuperar su función original

La cancha deportiva de Lomo Cementerio vuelve a estar en el centro de la polémica. Durante las últimas semanas, numerosos vecinos han contactado con esta redacción para denunciar que la instalación, concebida como espacio para la práctica deportiva, se ha transformado en un recinto festivo permanente donde se celebran verbenas, conciertos, festivales y actividades lúdicas de todo tipo.
Los residentes aseguran que el uso deportivo es prácticamente inexistente. “Aquí ya no se juega a nada. No hay torneos, no hay entrenamientos, no hay escuelas deportivas. Solo fiestas”, lamenta un grupo de vecinos que afirma sentirse “abandonado” por la administración. Según explican, la cancha aparece en todos los programas festivos del barrio, pero nunca en una agenda deportiva municipal.
La situación genera malestar por varios motivos. Por un lado, la pérdida de un espacio clave para jóvenes y clubes que necesitan instalaciones para entrenar y organizar actividades. Por otro, las molestias constantes que provocan los eventos festivos: ruido, aglomeraciones, ocupación del espacio y la imposibilidad de usar la cancha para su propósito original.
El anuncio de la quinta edición del Lomo Rock Fest, nuevamente programado en la cancha, ha sido la gota que colma el vaso para muchos residentes. Aunque reconocen que el festival dinamiza la zona y atrae público, consideran que el Ayuntamiento ha convertido la instalación en un recinto multiusos que prioriza el ocio sobre el deporte. “No estamos en contra de las fiestas, pero esto es una cancha deportiva. ¿Por qué no se usa para deporte?”, cuestionan.
Los vecinos reclaman una revisión urgente del uso de la instalación, una programación deportiva estable y la búsqueda de espacios alternativos para eventos de gran formato. “El barrio necesita deporte, no solo verbenas”, concluyen.




