Editorial | Telde y su patrimonio: cuando el silencio también es abandono

Una escultura vestida durante días revela algo más grave que una simple broma: la falta de cuidado institucional hacia el patrimonio urbano de Telde

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La imagen del Limpiabotas de San Gregorio cubierto con una capa improvisada durante varios días no es una anécdota simpática ni una travesura inocente. Es el síntoma visible de un problema más profundo: la desprotección del patrimonio público y la sensación, cada vez más extendida entre los vecinos, de que en Telde “todo vale” porque nadie vigila, nadie actúa y nadie responde.

Las esculturas urbanas no son adornos prescindibles. Son parte de la identidad de una ciudad, de su memoria colectiva, de su relato cultural. Representan oficios, historias, personajes y momentos que han construido lo que hoy somos. Por eso, cuando una pieza como el Limpiabotas aparece intervenida sin autorización y permanece así durante días, el mensaje que se transmite es demoledor: el patrimonio está solo.

No se trata de perseguir al autor de la broma ni de dramatizar un gesto aislado. El verdadero problema es la inacción institucional. ¿Cómo es posible que nadie del Ayuntamiento —ni Patrimonio, ni Cultura, ni Limpieza, ni Policía Local— haya detectado, retirado o al menos documentado la intervención? ¿Cómo puede una escultura pública permanecer alterada durante tanto tiempo sin que exista un protocolo claro de actuación?

La ciudadanía lo percibe como un “atentado cultural”, no por la capa en sí, sino por lo que simboliza: abandono, dejadez y falta de respeto hacia lo que nos representa. Y cuando una ciudad deja de cuidar sus símbolos, empieza a perder algo más que estética: pierde autoestima.

Telde necesita una política de patrimonio que no sea solo un listado de esculturas en un inventario municipal, sino un compromiso real con su conservación. Señalización adecuada, vigilancia, mantenimiento, protocolos de intervención rápida y, sobre todo, una actitud clara: el patrimonio se respeta.

Porque si una escultura puede permanecer disfrazada durante días sin que nadie haga nada, ¿qué será lo próximo? ¿Qué mensaje estamos enviando a quienes viven aquí y a quienes nos visitan?

El Limpiabotas no habla, pero hoy dice mucho. Y lo que dice es incómodo: Telde tiene un problema serio con el cuidado de lo que es suyo.